Wednesday, February 11, 2009

La Pensadora

Con el cambio de situación política efectuado a la muerte de Franco se descubrió algo realmente portentoso: aquellos que tanto protestaban porque no podían publicar lo que querían a causa de la censura, y de quienes se esperaban importantes obras inéditas, resulta que no habían escrito nada. En cambio, los exiliados, que poseían libertad para publicar cuanto quisieran, volvieron a España con las maletas llenas de inéditos y con el reloj literario parado en la época de Galdós.

José Ignacio Gracia Noriega. La Nueva España. 22 de abril de 2004


1 comment:

alvaro said...

Reflexión interesante y bien sabida.No triunfan en esta vida siempre los mejores,mas bien los más apoyados por quienes reparten la tarta