Sunday, January 31, 2010

Saudade in partibus infidelium


Domingo triste, protestante e frio.
Onde estáis vós, Domingos d'outros annos.
Adro da minha Egreja, al arredor do rio,
Dias santos de sol catholicos-romanos.

ANTONIO FEIJÓ

(Domingo en terra alheia. Ilha dos Amos. 1897)

Wednesday, January 27, 2010

For the exclusive benefit of my English-speaking followers


Overheard at a prayer-meeting in the White House:

Hi, amigo! Next time you confront the flag, don't bother to stand and bow, just fall on your knees.

Tuesday, January 26, 2010

Monday, January 25, 2010

Violinista en acción


Gira vasconavarra


El 5 de febrero de 2010, a las 17 horas, dentro de las JORNADAS DE ESCRITURA AUTOBIOGRÁFICA en el Aula Empresa FEUN, edificio de la Biblioteca de la Universidad de Navarra:



Mesa redonda: la autobiografía intelectual

Las ilusiones de un profesor

Alejandro Llano

La buena memoria

Aquilino Duque

Cambios y destinos. Sobre mi autobiografía

Jon Juaristi

Modera: Jaume Aurell


La víspera. jueves 4 de febrero, a las 19 horas, hablaré sobre Cien años de política educativa en España en el CLUB CANTÁBRICO de San Sebastián.

Wednesday, January 20, 2010

Tuesday, January 19, 2010

Damnatio memoriae


Nota de la Fundación Nacional Francisco Franco ante la ofensiva iconoclasta del gobierno socialista

El gobierno socialista parece decidido a culminar en 2010 la estrategia iconoclasta iniciada con la denominada “Ley de Memoria Histórica” y se dispone así a arrancar de la geografía nacional placas, menciones o hitos que puedan recordar, no ya el nombre de Francisco Franco, sino de cuarenta años de la historia reciente de España y de cualquier persona, institución o entidad “contaminada” por haber prestado su colaboración o haber servido a España bajo el mandato del Generalísimo Franco. Reviste especial gravedad, por el ámbito en que se realiza y por la entidad de sus destinatarios, la reciente eliminación por orden del Ministerio de Defensa, previo minucioso y humillante inventario y ante el silencio de estupefacción de nuestros soldados, de las menciones, placas y monumentos dedicados a verdaderos héroes de la historia de nuestros Ejércitos, cuyo recuerdo y ejemplo está por encima de contingencias históricas e ideológicas.

Para tal propósito no ha dudado en utilizar cuantiosos recursos públicos en un tiempo en el que la responsabilidad de cualquier gobernante prudente aconseja atender a necesidades más apremiantes en una nación que roza ya el 20% de tasa de desempleo. Y paralelamente el gobierno de Rodríguez Zapatero está utilizando esa ley de la Memoria Histórica, que no es otra cosa que un intento de reabrir la guerra civil, invirtiendo el pasado. Y todo ello lo ha hecho con el silencio –cuando no la complacencia - del principal partido de la oposición, que no ha acertado aún a comprender la verdadera magnitud de la inicua pretensión que está detrás de esta estrategia de manipular la historia y la memoria colectiva.

Ante esta situación y desde la enorme fragilidad de quiénes ya sólo tienen la palabra pero no han claudicado ante la desmemoria y la ingratitud, la Fundación Nacional Francisco Franco quiere denunciar la enorme injusticia histórica que se está cometiendo y recordar al pueblo español que la ingente y fecunda obra del régimen nacido el 18 de julio de 1936, también sin placas, menciones ni monumentos va a permanecer en la memoria colectiva de los españoles. La furia iconoclasta del gobierno no podrá borrar jamás las conquistas sociales de los trabajadores, la Seguridad Social y su red hospitalaria, las infraestructura hidráulicas, viarias y ferroviarias y tampoco el legado de varias generaciones de españoles que bajo el mandato de Francisco Franco, empeñaron su esfuerzo, su ilusión y su trabajo en convertir una España atrasada, con altos índices de analfabetismo y con graves desigualdades sociales en una Nación moderna y culturalmente avanzada que llegaría a convertirse a finales de los años 60 del S. XX en la octava potencia industrial del mundo con el menor índice de presión fiscal y una situación de pleno empleo que garantizaría el éxito de la Transición. Un tiempo para la historia grande de España.

Sunday, January 17, 2010

Saturday, January 16, 2010

Friday, January 15, 2010

La Casa de Esteiró


La Casa de Esteiró

Yo tengo un recuerdo muy vivo del ciclón que se abatió sobre la Península Ibérica en el año de desgracia de 1941. Me encontraba en el pueblo de Zufre, en la serranía de Huelva, y desde la ventana del piso alto de mi tía Guadalupe contemplaba cómo un viento furioso iba poco a poco arrancando los ladrillos de la base de una chimenea hasta arrasarla por completo. Fue aquella noche cuando ardió la ciudad de Santander, en una combinación diabólica del fuego con el viento. Al fin y al cabo, yo estaba en la retaguardia, tierra adentro, pero al otro lado del Guadiana y en la abrupta costa atlántica, un niño de mi edad estaba en pleno ojo del tifón en un caserón entre gótico y victoriano, trasunto del de Cumbres Borrascosas, alzado sobre un promontorio rocoso a la desembocadura del Miño. Aun en tiempos normales, el viento y el oleaje hacían difícil conciliar el sueño en aquella mansión un tanto siniestra y cenicienta, pero aquella noche la furia de los elementos obligó a sus moradores a refugiarse en el sótano rodeados de cosas maravillosas como “bustos de terracota, estatuas de yeso, redomas de cristal y viejas arcas”. El viento se llevó todas las tejas y quebró todos los cristales, amén de destruir todos los pretiles de terrazas y azoteas, y al amainar el viento de madrugada, se acercaron unos parientes a la casa y hubieron de comunicar con ellos por una ventana, pues la puerta principal la habían atrancado con unas gruesas vigas para cerrarle el paso al vendaval. .

Tal vez sea éste el episodio más dramático con los que dan comienzo las Memorias* del diplomático portugués José Manuel Villas-Boas, de cuya hospitalidad disfrutamos en la Casa de Esteiró, la quinta con jardín murado en Camiña, a pocos pasos del estuario del Miño, del que la finca toma su nombre. José Manuel Villas-Boas ingresó en la Carrera Diplomática en 1953 y desempeñó a lo largo de su vida profesional cargos de responsabilidad tanto en el Palacio de las Necesidades como en diversas capitales de cuatro partes del mundo, una menos de las que abarcó Portugal hasta alcanzar, como diría Maeztu, su “límite de dilatación”. La parte del mundo en la que no tuvo destino fue América, por más que sus vínculos familiares y de otra índole con el Brasil fueran los normales de todo portugués de alta cuna. Portugal y España han tenido en los dos últimos siglos una historia paralela, de suerte que yo tengo la sensación de que mi vida corre paralelamente a la de portugueses con los que hallo grandes afinidades. Estas no se reducen a la experiencia del ciclón del 41, de una convulsión de la naturaleza, sino que incluyen avatares políticos de los que tan pródigo fue el siglo XX. En esos avatares tuvimos poco protagonismo los nacidos en el tercer decenio del siglo, pero el no ser sujetos activos de la Historia no significa que no fuéramos sujetos pasivos, y como tales nos hicimos hombres bajo sistemas de gobierno muy semejantes. Es asombrosa la semejanza de la Historia de Portugal y España desde la invasión francesa en adelante. La cuestión dinástica, la cuestión religiosa, la pugna entre integrismo y liberalismo, repúblicas, dictaduras… Si en algo difieren ambos países es en política exterior, cifrada en la alianza privilegiada de Portugal con Inglaterra y en el hecho de que su Imperio colonial sobreviviera en más de un siglo al español. A la democracia llegaron casi a la vez, de suerte que la carrera de Villas-Boas discurrió entre dos regímenes distintos y sin solución de continuidad. A mí me pasó algo parecido en la única carrera que he ejercido o intentado ejercer en España, que es la de escritor, y por eso entiendo la ecuanimidad con la que Vilas-Boas habla de sus jefes y compañeros, llámense Marcelo Caetano o Ramalho Eanes, Franco Nogueira o Melo Antunes.

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El padre de Nía, la gentil esposa de José Manuel, Luís de Almeida Braga, “integralista” portugués, más en la línea de Vázquez de Mella que de Maurras, sostenía que sólo una Monarquía representativa podía tener una política exterior digna de ese nombre, ya que la democracia da preferencia a las luchas interiores de los partidos sobre las cuestiones exteriores. Aun así, la carrera de Villas-Boas no pudo ser más brillante. Sudáfrica, Londres, Milán, Pekín, Moscú, Bruselas, ciudades todas de las que se trajo buenos recuerdos y de las que nos deja bellas descripciones, pues nuestro hombre es de esos que tienen una memoria positiva. Como hay gente que sólo se fija en lo desagradable y repulsivo, hay otra que busca lo atractivo y lo bello, y además lo encuentra, y eso se ve en la Casa de Esteiró, donde a los libros y los cuadros y los muebles de familia se suman las lozas chinas o inglesas, las tallas africanas o los grabados y miniaturas, las cristalerías de Bohemia o Murano, las figulinas art-nouveau Hay en la diplomacia puestos más exigentes que otros, como hay diplomáticos que saben hacer compatible
su celo burocrático con su curiosidad espiritual, y hay que decir que en estas Memorias no hay destino que quede mal parado, aunque haya que destacar Inglaterra y China, países que ejercen sobre todo portugués culto una especial fascinación estética e histórica. En el caso presente, hay además una fascinación lírica, pero algo más próxima, desde la orilla opuesta del Miño, la que infunde el espíritu de Rosalía desde las orillas del Sar

El jardín murado que rodea la propiedad con su vieja cancela que se abre y se cierra misteriosamente, pues su edad hace difícil concebir que obedezca a un mando electrónico, es otra obra de arte no se sabe si del hombre o de la naturaleza o simplemente del paso del tiempo: Fuentes y estatuas de piedra leprosa junto a setos de boj y limoneros, un riachuelo canalizado bajo corpulentos eucaliptos y camelias en flor, glicinias y hortensias, hojas caídas y charcos de lluvia reciente, senderos de grava… Misterio y bruma de leyendas antiguas como en los pazos gallegos en los que amaba y conspiraba el marqués de Bradomín quien, de haber nacido al sur del Miño, habría sido miguelista.



* José Manuel de Villas-Boas. Caderno de Memórias. Temas & Debates. Lisboa, 2003

Thursday, January 14, 2010

Centenario de Ramón Gaya




En el centenario del completo artista que fue Ramón Gaya se reproduce aquí la felicitación navideña que manda hogaño la Editorial Pre-textos.

Tuesday, January 12, 2010

Un Apocalipsis de nuestro tiempo


Actualidad de Paul Claudel*

En 1937 apareció en París, con el sello editorial Plon, el libro de don Juan Estelrich titulado La persécution réligieuse en Espagne, obra que a guisa de prefacio llevaba el gran poema de Paul Claudel Aux martyrs espagnols. En octubre de ese mismo año y en Sevilla aparecía la versión española del prefacio de Claudel, obra del poeta y catedrático Jorge Guillén. También por las mismas fechas salía en Buenos Aires otra versión del poema de Claudel, a cargo de Leopoldo Marechal. Yo no conocía la versión original hasta ahora, en que el último traductor del poema, don Tomás Salas, la reproduce junto a su versión al castellano, una versión de la que hay que decir, y no es poco, que no hace mal papel frente a la de Guillén. De esta última nos hemos alimentado los lectores de uno de los grandes poemas de nuestra guerra haciéndonos la ilusión de que estaba escrito en nuestro idioma. No conozco la versión argentina, pero su autor es muy de fiar y no dudo de que saliera airoso de la prueba. Traducir poesía no es tarea fácil y es desde luego imposible si el traductor no es poeta a su vez. El arte del traductor está en hacer creer al lector que lo que lee ha sido escrito en la lengua en que lo está leyendo, y en esa creencia A los mártires españoles puede pasar en cualquiera de sus versiones como uno de los grandes poemas de la guerra española.

La presente edición, con el sello de Encuentro, dista la friolera de setenta y dos años de las tres primeras, a saber, la francesa, la sevillana y la bonaerense, y ello se explica por la misma regla de tres por la que la Historia de la persecución religiosa en España 1936-1939, de don Antonio Montero, no se volvería reeditar hasta 1998, es decir, a los cincuenta y cuatro años de su aparición, en 1944. Y es que la Iglesia, no sólo la triunfante, sino la militante, la integrada por los fieles, prefería echar tierra sobre un pasado ingrato y confiar en la Divina Misericordia. Desgraciadamente, desde las postrimerías del siglo XX la Historia se ha puesto a dar saltos mortales y en uno de ellos cobra gran actualidad la persecución religiosa, que en Occidente no puede ser otra que la persecución del Cristianismo. El propio Tribunal Constitucional de la República Federal de Alemania, con sede en Karlsruhe, conmemoraba el cincuentenario de su creación congratulándose de haber legalizado el aborto y eliminado el crucifijo de las escuelas.

Hace años me decía Max Aub en Roma delante de Alberti que todas las guerras son guerras de religión, y él lo decía por Irlanda e Israel, pero yo pensaba si no se les ocurría a ellos que también la nuestra, es decir, la de ellos y la mía, no había sido también una guerra de religión y que era perfectamente lógico que la Santa Sede tomara partido en ella y la graduara de Cruzada. Bien es verdad que fueron muchos los intelectuales católicos partidarios de los perseguidores, cuyas razones comprendían. No sé si es buena la comparación, pero es que a mí la actitud de los Maritain, los Mounier, los Bernanos me hace pensar en judíos que comprendieran las buenas razones de los nazis para perseguir al pueblo elegido.

El actual sistema político en España, no contento con haber enfrentado a las regiones unas con otras mediante el engendro de las autonomías, se propone dividir a los españoles en rojos y nacionales y para ello mete al país en la máquina del tiempo de la memoria senil. De ahí la actualidad de obras capitales de apologética católica, tanto en lo documental, como es el caso de la Historia … de Monseñor Montero, como en lo poético, como en este arrebatado y arrebatador prefacio de Claudel, que cabría subtitular de Apocalipsis de nuestro tiempo.




* Paul Claudel. A LOS MARTIRES ESPAÑOLES . Edición bilingüe. Traducción, introducción y notas de Tomás Salas. Ediciones ENCUENTRO S.L. Libros de bolsillo. Madrid, 2009