Friday, June 30, 2006

Frases célebres

¡España está en peligro! ¡Españoles, acudid a salvarla! (El Alcalde de Móstoles)

Deporte y nación

Al hilo del Mundial de fútbol
Yo he sido, soy y seré aficionado al fútbol, por más que mi afición sea un tanto peculiar. En mi adolescencia fui sevillista, un poco por contagio y otro poco porque cuando empecé a ver partidos fue en la temporada, ya remota, en que el Sevilla C. F., como entonces se llamaba, ganó su único campeonato de Liga. Al Sevilla sólo le quedaban, de la célebre delantera stuka, López y Campanal, éste ya tocado del ala, pero empezaban su brillante carrera jóvenes vasconavarros como Bustos y Arza. Más que de tal o cual equipo, yo fui partidario de viejas glorias y grandes figuras, y tuve la suerte de ver jugar al gran Atlético de Bilbao de aquellos años. Antes y después, fue la radio mi único acceso a los estadios, sobre todo cuando lo que se radiaba era un partido internacional en el que jugaba nuestra selección. Luego vendría la televisión y el primer campeonato que me ví entero fue el Mundial del 72, que se jugó en Alemania y ganó el equipo de la mitad occidental de este país.
Siempre tuvo el fútbol una fuerte componente nacionalista, hasta el punto de que una de las razones de la simpatía con que el Atlético de Bilbao era acogido en toda España era que todos sus jugadores eran de la cantera local. Ese nacionalismo se fue diluyendo según el fútbol, con el Madrid y el Barcelona a la cabeza, se abría a grandes estrellas foráneas y surgía en España, y en Italia también, la figura del “oriundo”, y así que fue posible reforzar el respectivo once nacional con argentinos y uruguayos naturalizados a escape, pero el remate fue cuando la naturalización por la vía de urgencia se extendió a húngaros huidos del Telón de Acero.
Gracias a la selección brasileña y al campeonato de 1968, los negros empezaron a infundir respeto y admiración. De hecho, si no me equivoco, la única selección europea que había alineado un negro veinte años atrás, el extremo derecho Espiritu Santo, fue la de Portugal, país adelantado en cuestiones de integración ya de antiguo: negro como el betún era por ejemplo el duque de Palmela. Francia distaba mucho entonces de ser una gran potencia futbolística, y de hecho, los equipos del Hexágono eran de pura raza gálica. Hasta España se le adelantó con el moro Ben Barek, jugador del Atlético Aviación, como entonces se llamaba el Atlético de Madrid.
Por fin, Europa tuvo que rendirse a la evidencia de la superioridad deportiva de la raza negra, de lo que ya había tenido un atisbo en la Olimpiada de Berlín de 1936, cuyo héroe fue Jesse Owens. Así las cosas, no habría ya club de importancia en Europa, con excepción del Atlético de Bilbao, que no diera su nota de color y con ello pie al racismo latente de una afición embrutecida. La excepción más ejemplar la constituiría Francia. No es que en Francia no haya racismo, pero tengo la impresión de que, por la cuenta que le trae, no llega a los estadios. Francia, cuna de los derechos del hombre y del ciudadano, tiene una cantera colonial muy valiosa, recursos ambos, el de los derechos y el de la cantera, muy explotables y compatibles, además de mucho más rentables, a efectos deportivos, que el chauvinismo hexagonal. Hacen falta ciertas virtudes, hoy en baja en ciertos países, para vencer a estos franceses africanos, a estos africanos franceses que además son tan “chauvinistas” que se saben la letra de La Marsellesa.

Thursday, June 29, 2006

Texto leído en la presentación sevillana del libro homenaje a José Antonio

Homenaje
En la presentación de un libro sobre La Falange teórica se dijeron, a juzgar por las reseñas, algunas tonterías, la más gorda de todas que “España debió volverse loca si un loco tuvo tanto carisma”. No sé si el presentador se refería a José Antonio Primo de Rivera o a Dionisio Ridruejo, sobre quien al parecer trataba el libro. Dionisio era un hombre muy generoso que acogía bien a todo el que se le acercaba, y esa generosidad suele tener malas consecuencias porque al faltar él, todos los que llegaron a tratarlo lo recuerdan, lo recordamos, a la luz de las propias luces, algunas no muy brillantes. Si eso pasó con el propio José Antonio, nada más natural que pasara con Dionisio. Yo no voy a repetir lo que ya escribí en su día sobre Dionisio, tanto en prosa como en verso, por no hablar de las cartas que le mandé, que fueron algunas, o de las conversaciones, que fueron bastantes. Cuando publicó Escrito en España, en Argentina si mal no recuerdo, me decía en Madrid que con aquel libro pretendía algo así como echarle un pulso al régimen. El régimen podía impedir la publicación de un libro, pero no su difusión, y de la difusión de escritos como el de Ridruejo fuimos muchos los que nos ocupamos por activa o por pasiva. Lo que Ridruejo pretendía con aquellos escritos tan inofensivos era lo mismo que otros buscaban con la acción directa. Uno que fue cocinero antes que fraile, Pío Moa, no tiene empacho en confesar que el propósito de él y sus amigos era que el régimen que blasonaba de paternalista no tuviera más remedio que mostrarse represivo. Hay que decir que éstos consiguieron lo que no consiguió Ridruejo ni conseguimos los que le seguíamos, aunque fuera a distancia. El régimen que templaba gaitas con la disidencia teórica no se anduvo con contemplaciones a la hora de hacer frente a la subversión práctica y procuró dar al terrorismo su merecido, aunque sólo fuera por asegurar la libertad y la seguridad de los que no estaban por la labor, que eran la inmensa mayoría de la nación. En aquellas calendas, yo ejercía la disidencia desde la barrera, es decir, desde Ginebra, como por otra parte mi compadre Valente (llevé a la pila a una hija suya en representación de Vicente Aleixandre), y desde allá escribíamos versos mortíferos que publicábamos en “el interior” sin mayores dificultades. Unos eran más mortíferos que otros, desde luego, y cuando a Valente le publicaron los de la Revista de Occidente su libro La memoria y los signos, incluyó en él una elegía al poeta brigadista John Cornford que no le gustó a Robles Piquer, entonces al frente de la Censura, aunque no la prohibió, y una especie de sátira de la no violencia que no le pareció bien a Aleixandre que vivía en Madrid ni tampoco a mí y eso que vivía en Ginebra.
Con tiempo y democracia el terrorismo lograría en “el interior” la respetabilidad de que ya gozaba en las naciones “civilizadas” y la Historia les daría la razón a los poetas que habían procurado hacer con sus plumas lo que los terroristas con sus bombas. Nada más lógico pues que en una España así, en una España de valores invertidos, se permita un currinche del estado mayor de la envidia – Ortega dixit – tratar de loco a Dionisio o a José Antonio, qué más da.
En vísperas de una Feria del Libro, me llamaron de un diario sevillano para que recomendara un título cualquiera y, sin pensarlo dos veces, recomendé Canciones, del poeta jerezano José Mateos. Me dijeron que ése ya lo habían recomendado otros y repliqué que el mío era un voto más a su favor. No valió mi argumento, pues preferían que cada entrevistado recomendara un libro distinto. “Pues entonces voy a recomendar un libro que con toda seguridad nadie ha recomendado: las Obras completas de José Antonio Primo de Rivera”. – “Sí, desde luego que nadie ha recomendado ese título, y ¿nos puede decir en pocas palabras los motivos de su recomendación?” – “Pues porque su lectura haría mucho bien por la salud moral de un país que está muy necesitado de ella, y porque en ella aprenderían los españoles de hoy algo que no se encuentra por ninguna parte, a saber: limpieza de prosa y claridad de ideas.”
Por los mismos días me encontré con un ingenuo que me preguntó si se celebraría con carácter oficial el próximo centenario del nacimiento de José Antonio. José Antonio dio la vida por una España que conciliara la justicia social con el sentimiento nacional, y no tengo la impresión de que estén bien vistas esas cosas por unos políticos de ideas turbias y unos folicularios que, en la feria y fuera de ella, confunden la prosa con la broza.
Ese centenario se celebró por fin sin que muchos que habían hecho carrera con la camisa azul se rebajaran a participar en él, y eso explica que algunos que nunca vestimos camisa alguna, nos sumáramos a los que nunca cambiaron de camisa sin temor a que nadie nos tachara de oportunistas ni de aprovechados y sin otra finalidad que la de honrar con la mejor voluntad la memoria de uno de esos españoles que hacen bueno aquello de que “ser español es una de las pocas cosas serias que se puede ser en el mundo”. Fruto de aquellas jornadas es el presente libro, donde se recoge todo lo más valioso de ellas, y que aun sería más voluminoso si incluyera intervenciones que no pasaron de anecdóticas o pintorescas y otras que estaban anunciadas y que sus ponentes no presentaron por temor a represalias profesionales. Comentar todos y cada uno de los trabajos que integran esta obra significaría escribir otra obra aun más voluminosa. Lo que sí cabe hacer es destacar que la calidad está equilibrada con la cantidad, así como el hecho de que los trabajos salieran adelante entre las reticencias de los medios de confusión escrita y audiovisual y la antipatía o el desdén de la clase política en general y de sus intelectuales orgánicos, tránsfugas en muchos casos de las filas de Falange. Como botón de muestra, mencionaré al director del Ateneo madrileño, antiguo jefe de centuria, que mandó retirar el retrato de José Antonio, aunque también es justo congratularse de que un notorio ex falangista que culminó su carrera en la presidencia de un sindicato vertical no protestara cuando alguien exhumó un rancio artículo suyo en Arriba sobre su amada – y provechosa - camisa azul, bien guardada en el desván de sus recuerdos o en el armario de sus esqueletos. Espero que por lo menos se tenga en cuenta el valor moral de rendir homenaje a José Antonio en una España que, por activa y por pasiva, reniega de sí misma y nadie más valeroso que Jaime Suárez que, contra viento y marea y sin el menor apoyo oficial, lo ha sacado adelante.
Dice Chesterton que “no es casualidad que la palabra “homenaje” signifique en realidad virilidad”. “Homenaje”, según Corominas, es palabra que data más o menos de 1140 y procede del occitano antiguo omenatge, que significaba “vasallaje”, el vasallaje que se rinde a la “hombría”, que viene de “hombre”, como omenatge viene de ome. Cuando homenajeamos a alguien nos declaramos en cierto modo sus vasallos, pero al mismo tiempo que nos inclinamos ante su hombría afirmamos la nuestra, no sólo porque reconocemos los méritos de alguien que nos es superior, sino porque al hacerlo de modo libre, nos rebelamos contra eso que llaman la “opinión pública”, por otro nombre “envidia igualitaria”. Sería ingenuo e indecente esperar por ello ningún tipo de reconocimiento. La filosofía que hay detrás de este homenaje es la del anónimo Soneto a Cristo crucificado: No me tienes que dar porque te quiera. Con esa idea se ha hecho a lo largo de tres mil años esa España grande que seguirá existiendo cuando nadie se acuerde de los sayones beodos que hoy se juegan a los dados su sagrada inconsutilidad. ¡Arriba España!

Wednesday, June 28, 2006

El patriotismo en las botas

¿A quién se le ocurre que le podíamos ganar a un equipo de africanos que saben cantar La Marsellesa?

Tuesday, June 27, 2006

Franco, por Pío Moa

iaQueridos amigos: Como sabréis, acabo de publicar un breve ensayo (200 páginas) sobre la significación histórica de Franco. Se trata de una reivindicación del personaje a partir de los siguientes puntos: venció a la revolución (y no había un líder o un partido democrático capaces de hacerlo), salvó a España de la guerra mundial, y dejó un país próspero y moderado. Podríamos añadir que comenzó el período de paz más largo que haya vivido España en dos siglos, y que continúa hoy, esperemos que por mucho tiempo. Con todo ello, dejó a España preparada para una democracia sin traumas, que hoy intentan echar abajo, precisamente,… los antifranquistas. En el franquismo hubo dos concepciones generales: la que veía al régimen como una superación tanto del comunismo como de la democracia liberal, un régimen que por tanto se perpetuaría y serviría de modelo a otros países; y la que lo consideraba un período excepcional causado por una crisis también excepcional. Esta última tendencia fue la que terminó imponiéndose, y gracias a ello y a los logros económicos y sociales del propio régimen, fue posible la transición democrática, ahora en peligro. De todo eso trato en el libro. Considero que mientras no se reivindique y aclare la significación histórica de Franco, nuestra democracia estará algo enferma y sometida a mil demagogias. La democracia actual es real, proviene del franquismo (de su sector reformista) y no de quienes intentan hundir la Constitución y la unidad del país. Entiendo que este punto de vista es algo difícil de digerir después de tantos años de mendacidad al respecto, pero creo que el libro tiene una argumentación contundente, invito en él a los contrarios a ponerla a prueba en un debate, y tengo la impresión de que en cualquier confrontación intelectual honrada serían derrotados. Pero por lo mismo que no cabe esperar ese debate honrado y sí un intento de aumentar todavía la falsificación de la historia aprovechando el abrumador dominio de los medios de masas por parte de la izquierda y los separatistas, opino que hay que poner el máximo empeño en contrarrestar ese antifranquismo que, no por casualidad, está poniendo en grave peligro nuestra convivencia en libertad. Por lo tanto os hago un llamamiento a discutir y difundir al máximo estas tesis, caso de que lleguéis a conclusiones parecidas a las mías. Pío Moa

Monday, June 26, 2006

Compromisos

Contubernios y compromisos
El conmovedor idilio socialcomunista con el separatismo viene de antiguo. El flechazo inicial data de los sucesos del 34; con la guerra del 36 la relación se formalizó y no dejó de ser borrascosa para deshacerse en la derrota. En los años 60, al amparo del “humo de Satanás” que cegó a gran parte del clero, o a la infiltración de éste por el comunismo de obediencia soviética, único movimiento democrático que disponía de recursos para luchar contra la autocracia, el separatismo se rejuveneció y pasó a la acción directa. Sus proezas fueron aplaudidas por los demócratas de todos los pelajes, cada vez más numerosos, que sobre sus desdichas derramaron lágrimas abundantes y emitieron trémolos de indignación. Cuál no sería el desencanto de muchos de éstos cuando vieron que el separatismo combatía a la democracia igual que a la autocracia que le dio el ser, pero aun así había que guardar las formas, pues al fin y al cabo, el separatismo era parte del sistema y se había jugado el tipo en los últimos años del régimen anterior.
La imprudente e inoportuna llegada al poder de la derecha vergonzante hizo que el socialismo, que era ahora quien tenía la caja de caudales de las siniestras, se radicalizara hasta el punto de entrar en cabildeos con los “chicos de la gasolina” y en alianzas electorales con sus representantes en la partitocracia. Todos sabemos qué pasó entre el 11 y el 14 de marzo de 2004, y a mí lo único que me asombra es el conmovedor interés por parte de los beneficiarios del estrago, una vez pasados los primeros momentos de confusión, por exculpar a los separatistas y negarse a investigar lo que pasó de verdad en aquellos días siniestros. Por lo menos sabríamos en qué consisten esos “compromisos” de que tanto hablan los separatistas.

Saturday, June 24, 2006

Aviso

El próximo miércoles 28 de junio, a las 8 de la tarde, intervendré en la Casa del Libro de Sevilla, c/ Velázquez 8, en la presentación de la obra colectiva Homenaje a José Antonio Primo de Rivera. ¡A mí la Legión!

Recordatorio

Domingo 17 de Abril de 2005
Nótulas
Golpe de Estado permanente
Aquilino Duque

Todo bando o facción que no está seguro de su legitimidad de origen procura justificarse en el Poder mediante la legitimidad de ejercicio. Tal ocurrió con los partidarios de Isabel la Católica y con el régimen salido del 18 de julio. Eso explica el talante “revolucionario” –Castro dixit– de la olla podrida salida de las urnas ensangrentadas de los idus de marzo de 2004. Sin embargo, como ya no hay país que reunir ni pantanos que construir ni puestos de trabajo que crear, la susodicha olla podrida procura afianzarse en el Poder con decisiones “revolucionarias” que retrotraigan al país a fechas anteriores, no ya a la toma de Granada, sino a las Navas de Tolosa cuando menos. Tal vez no sea muy adecuado hablar de decisiones “revolucionarias”, máxime en una época en que la “revolución” ha perdido su juvenil atractivo, por lo que esas decisiones con las que cada día el potpourri gubernamental sobresalta a la nación corresponden más bien, no ya a una “revolución desde arriba”, sino a un golpe de Estado por etapas, a un golpe de Estado permanente. Llamamos golpe de Estado al atropello del ordenamiento constitucional, al incumplimiento de las leyes fundamentales. El fin último del potpourri gubernamental es, hablando por elevación, deshacer la obra de los Reyes Católicos, y para conseguirlo no se va a parar en barras legales, como se está viendo con el Poder Judicial y como se va a ver, si Dios no lo remedia, con la propia Constitución.

(15-04-2005) Golpe de Estado permanente
(13-04-2005) Golpe de Estado
(18-03-2005) Franquismo sociológico
(17-03-2005) El patriotismo y su caricatura
(11-03-2005) Lecciones de Historia
Otros artículos


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Crónicas del Puerto (Luis Suárez Avila)

LAS VERGARA

Asunta y Carmen Vergara y Górdon eran dos "señoritas prolongadas". Quiero decir que eran solteras y murieron solteras. Pertenecieron a una rancia familia bodeguera y habían sido educadas en Londres, por lo que sabían inglés, y en París, en el Sacre Coeur, por lo que conocían y hablaban el francés a la perfección. Murieron, bastante mayores, en los primeros años de la década de los 60, en el Palacio de Purullena, donde eran las administradoras, cuidadas por su fiel servidora María y rodeadas de casi una centena de gatos. Pero antes, desde principios del siglo XX, mi abuelo Juan les había alquilado la casa de la calle San Juan, 21, colindante con la nuestra, y allí vivieron hasta, por lo menos, 1958. La casa estaba decorada y amueblada no sólo con gusto, sino con verdaderas piezas de museo, que habían venido heredando, generación tras generación. Las Vergara, sobre todo Asunta, conservaban cierto hábito, de su permanencia en París, que les impedía pronunciar la "erre", por lo que decían "ejje". Y no era frenillo, sino signo de distinción. Así que nosotros, con seis o siete años, nos asomábamos a una de las rejas que daban al jardín de mi casa, las llamábamos y con una lata de pimientos morrones que habíamos sacado, provisional y clandestinamente, de la despensa, les preguntábamos, diabólicos, que qué es lo que decía en la etiqueta, porque no sabíamos leer. Ellas, complacientes, la leían: "Pimientos Mojjones". Y nosotros nos solazábamos, pícaros y malintencionados, de nuestra travesura.
Las Vergara, en la calle San Juan, solamente tenían un gato, "Puchi", de Angora, que mimaban como a la niña de sus ojos, y cultivaban unos claveles reventones, con olor, en macetas y tiestos, en los pretiles de la azotea, que hicieron época y fueron famosos en todo El Puerto. Y es que María, la fiel sirvienta, a poco que pasara por la calle un caballo o una recua de burros, estaba al liquindoi y, en cuanto estercolaban, recogía en una lata el producto de las entrañas de los semovientes, para abonar los claveles.
Las Vergara tenían Carta de Hermandad con la Compañía de Jesús y, como casi siempre estaban postradas en cama, sobre todo Carmen, los jesuitas les llevaban la Comunión cada dos por tres.
Mi madre, que dicho sea de paso, era gran devota de la Virgen y del Santísimo Sacramento --lo que nos inculcaba--, cada vez que traían la Comunión a las Vergara, nos colocaba, a mis primos, a nosotros y a nuestros amigos, desde la casapuerta de casa de las Vergara, cruzando el patio, hasta el dormitorio, a cada uno con una campanilla y una palmatoria encendida. Ella, al piano, en el patio, cuando entraba el sacerdote con el Santísimo, tocaba la Marcha Real. Y es que esos detalles de urbanidad y cortesía con el Santísimo Sacramento se han perdido. Porque, de toda la vida de Dios, el Santísimo Sacramento ha sido Su Divina Majestad. Y al Rey, todo honor y toda gloria y, por supuesto, Marcha Real.
Luis Suárez Avila

Friday, June 23, 2006

Vida devota

Misa en el Cristo de Medinaceli. Veo en muchas espaldas el signo del dólar colgando de un cordón morado. Una devota me explica que es el escapulario del Cristo titular.
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Bajaba Stephan por la calle Cervantes y por la misma acera subía el ministro Belloch, que vivía entonces por allí. Su primera impresión fue que el Cristo de Medinaceli se había bajado del altar y había echado a andar calle arriba.
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Una Semana Santa fui a Santa Justa a recoger a Marina y Stephan, pero antes había estado en el besapié del Gran Poder, donde me pusieron en la solapa un lacito morado. Al notarlo, me dice Stephan: „¿Algún amigo tuyo ha muerto del sida?“

Wednesday, June 21, 2006

Pecados de la Iglesia


LA SUPERFICIE Y EL FONDO
El aborto, Tarancón y la fuerza del sino
Año 2005, 86.000 abortos en España. Diez años después de que el Tribunal Constitucional se sacara de la manga la ampliación de supuestos “por el bien de los españoles”. El aborto hoy se ha banalizado entre gran parte de la juventud como un método anticonceptivo más, aunque “in extremis”. En mi opinión, este horrible signo de amoralidad estatal que es la legalización del aborto proviene de una Constitución perversa que fue aplaudida por la Jerarquía eclesial. Reflexionemos. El 4 de octubre de 1983, pasado un año del triunfo del PSOE, el Primado de Toledo, don Marcelo González Martín, se lamentaba de que los españoles «portadores de una herencia católica» dieran sus votos «en proporción tan alta a partidos políticos […] que […] nos llevarán a la desaparición del sentido cristiano de la vida.» ¿Nos vamos a quedar en sólo decir las maldades del aborto…? No, no sería serio. Para afrontar decididamente la rectificación debemos reconocer que el aborto, en cuanto crimen de Estado, es otro de los ataques a la civilización cristiana efectuados por los poderes que soportamos hace más de treinta años. Con esos ataques, por la fuerza que la desorientación otorga al mal, cohabitó un clero llegado a la reforma política con el paso cambiado en contra del Evangelio, aunque creídos de hacerlo en contra de Franco. En 1981, el Cardenal Tarancón, Presidente de la Conferencia Episcopal, declaraba: «Con un gobierno menos católico España estará mejor.» Fue la consigna que disparó la catarata de declaraciones favorables a los socialistas, aparte de que con ellas el Super-Cardenal promovía el activismo del clero progresista. Es obvio, además, que el Cardenal contaba con la anuencia del Nuncio, y del Papa en él representado. Sin embargo, el desastre social del aborto ya empezó años atrás con el abandono del espíritu sobrenatural de la Iglesia enfrascada en una militancia política que la adulteraba. Un hecho decisivo para la llegada del PSOE al poder se produjo en 1954 al colocar a Mons. Bueno Monreal como coadjutor en la sede de Sevilla… con la clara intención de defenestrar al Cardenal Segura, 1957. Con este nombramiento, Mons. Montini, factotum de la Secretaría de Estado de Pío XII, lograba en su particular plan para España varias cosas de no pequeña trascendencia. Una fue, por ejemplo, la entrega del órgano de expresión de la Iglesia, el periódico “El Correo de Andalucía” (que ya dirigía el P. Javierre, colaborador de la semiclandestina “Cuadernos para el Diálogo”), que a partir de entonces fue órgano oficioso del PSOE controlado por el hoy presidente andaluz Manuel Chaves. Otra, que desde el obispado sevillano se facilitara el activismo marxista, entonces enmascarado de sindicalismo, asociaciones culturales, etc. mediante cesión de instalaciones de la Iglesia. Con Juan XXIII en la silla de San Pedro y José María Bueno Monreal ya arzobispo de Sevilla, fue nombrado cardenal elector (1958) en el torrente de nombramientos del Papa Juan para asegurar un cónclave favorable a Montini; nada menos que cuatro tandas en los seis primeros meses de pontificado. Seleccionaremos cuatro muestras hijas del «espíritu del Concilio»: 1) Se daba cuerpo al artículo 16 sobre la confesionalidad del Estado cuando el Cardenal Tarancón, con su Vicario el P. Martín Patino, S.J., se reunía en secreto con los señores Felipe González y Alfonso Guerra para tantear un entendimiento en la Transición que se quería tutelar. Ocurría cerca de un colegio de religiosas a orillas de la Cuesta de las Perdices, en Madrid. 2) El 25 de septiembre de 1982, y casi en el tiempo de reflexión electoral, Mons. Amigo declaraba a la prensa ser «bueno para España que los católicos voten opciones de izquierda, como el PSOE». 3) Una semana antes Mons. Echarren se ufanó públicamente de «tener más amigos en el PSOE que en la derecha». 4) Un obispo disidente de la Conferencia Episcopal afirmaba poco después que «la Constitución salió adelante, al fin, gracias al patrocinio episcopal.» (Mons. Guerra Campos). Detengámonos a pensar que nos estamos refiriendo a una Constitución sin Dios, a un instrumento ideal para decidir por nuestra cuenta lo que está bien o lo que está mal, sin otra ley que nuestra conveniencia pues Dios ya no existe para el Estado español. Es la misma soberbia que nos echó del paraíso. Por eso es que adquiere relieves inéditos que esta Carta Magna «que España se daba a sí misma» la jerarquía eclesiástica la daba por buena ya desde su gestación. Recuerdo —el dato está en las hemerotecas—que el Cardenal don Ángel Suquía confesaba estar muy satisfecho con su texto. Pero, ¡Oh, frustrante realidad!, a poco de obtener la sanción real aparecía ya la Ley 30/1.981, de 7 de Julio, introductora del divorcio en el Código Civil. La llamada "Ley Fernández Ordóñez", en honor de aquel brillante ministro de Justicia, y antes de Hacienda, en los gobiernos de la UCD. Los méritos de este personaje no fueron otros que demoler la institución básica de la sociedad cristiana con su negativa a aprobar una mínima protección a las familias numerosas pero sí, por el contrario, impuso el divorcio sin referendum y por votación parlamentaria. No es cosa a olvidar que esta ley, en menos de una generación, debilitó a la sociedad rebajando el concepto de familia a uniones sin proyecto perdurable. Desde ese instante, la unión de homosexuales estaba cantada. Es cierto que el Cardenal Tarancón la contestó, pero muy tardíamente y, sobre todo, sin acompañarse de presión popular en la calle, que en aquellos años la Iglesia hubiera organizado sin dificultad. Con la UCD y sus ministros social-cristianos, útil antinomia, no sólo se dieron estos pasos, el pasivo ante las familias numerosas y el activo contra el matrimonio, sino otros de eficaz relajación moral y en preparación del definitivo paso al aborto. Entre ellos, así la edad electoral adelantada a los dieciocho años; la autorización del juego desde los casinos a los bingos y tragaperras, éstas hasta en estaciones del Metro; la liberalización de la prostitución; la despenalización del adulterio; la invasión de la pornografía, con libre distribución en prensa y límites blandos para cine y TV. Pasos todos ellos que, indudablemente, “sentaban doctrina” para los “padres constituyentes”. Así, en 1976, los autores de esta Constitución que también satisfacía a algunos príncipes de la Iglesia, sólo tenían que asegurarse el paso más concluyente: mandar a Dios al cuarto de las ratas. Es decir, decretar también sin referendum la no-confesionalidad de un Estado que desde 1953 reconocía en Dios y en el Evangelio la suprema pauta de su régimen político. La sorpresa para el común de los fieles nos llegó de la Roma de Juan Pablo II ratificando que « […] ninguna confesión tendrá carácter estatal». (cfr. “Acuerdos del Estado español con la Santa Sede de 1976 y 1979”, ANEXO 7). No podía ser de otro modo si pensamos que, tras el Vaticano II, la Iglesia regida por Pablo VI se adhirió a la Declaración de los Derechos Humanos. Por cierto, declaración ésta que no es otra cosa que la actualización al siglo XX de la de los Derechos del Hombre del revolucionario siglo XVIII. Con estos “buenos oficios”, siete años después los socialistas introducían en el código penal el artículo 417bis como el objetivo más ansiado “para el bien de la sociedad española”: el aborto libre pagado por la Seguridad Social. (Con el dinero de todos los españoles, también el de los católicos e, incluso, el de los clérigos). Se publicó en el BOE como LO 9/1985 y RD 2409/1986, ambos documentos firmados por el rey y, como es obvio, sancionados por el Constitucional, en 1995. Aclaremos acto seguido que “De los actos del Rey son responsables las personas que los refrenden", según el Art. 64,2 de la Constitución y que así el Papa Juan Pablo II lo reconoció implícitamente al recibir sus visitas privadas de 1983 y 1984. Repetimos: Si la Carta Magna no remite ya a las leyes de Dios, ésta se convierte en patente de lo que se quiera. Bien habló con satisfecho énfasis el Ministro de Justicia, don Fernando Ledesma, respecto al proyecto de ley, de 1983: « [el cual] se mueve en el marco, como no podía ser menos, de la Constitución.» Y la Iglesia callaba, mientras las feministas y los militantes de partidos marxistas presionaban gritando a las puertas del Congreso el día mismo en que la ley se debatía. Entendamos de una vez que, por más que icemos bandera de cruzados contra el aborto, no se conseguirá otra cosa que defender un naturalismo pagano que nos haga creernos buenos católicos… aun sin saber en qué consiste. Lo urgente es rectificar el cambio diametral que dio la Iglesia desde Juan XXIII hasta hoy. Cambio por el cual creyendo que se sirve a Cristo en verdad estamos sirviendo a poderes que quieren hacerle desaparecer de la tierra. Mientras no nos demos cuenta de esta trampa no comprenderemos el misterio de nuestro tiempo. Puede ser oportuno decir algo a los que se escandalizan con facilidad. Creen quizás que los católicos debemos comportarnos con nuestra jerarquía igual que ciertos hinchas de fútbol que aplauden a su equipo aun si practica el anti-fútbol y bajan al club a quinta regional. Esto no es sensato. Los aficionados y socios no estamos solo para admirar a los jugadores sino, también, en el caso de ruina deportiva, para exigir que se destituya al entrenador con sus técnicos, al capitán y al presidente. Nuestro amor a los colores avala nuestras protestas por los malos resultados. Los de la Iglesia en España son terminantes: 77% de españoles se declaraban católicos en 1982 y, en 2005, sólo el 49%. Y a los curas se les tiene como a “la clase menos valorada”. (REYES MATE, en “El Periódico”, 09.04.2006). Pero en el fútbol nadie está blindado a las derrotas y en los eclesiásticos parece que sí. No se entiende que se comporten como inocentes perpetuos y debamos tenerlos por inmunes a sus miopías, a sus secretas obediencias o a sus aventurismos. A algunos he oído decir que no se puede ir en contra de la historia, que debemos adaptarnos a los signos de los tiempos, pero yo no lo creo así. Para empezar, la Iglesia está en el mundo pero no es del mundo (Jn 15, 19), y lo seguro es que la historia no se hace sola sino que la hacemos nosotros enfrentando los retos de la vida. Polonia, por ejemplo, pudo cambiar la enorme fuerza de su sino comunista porque los católicos quisieron cambiarlo. Bastaron doce años para que 70.000 abortos anuales se redujeran a sólo 186; para que un poder estalinista brutal se sustituyera con Presidencia y Gobierno católicos. Claro que, en Polonia, detrás de los obispos había un clero de aldea y de pequeña parroquia fiel al fuego de su vocación religiosa. “La fuerza del sino…”, “los vientos de la historia…” ¡Vaya bobada! La tradición histórica enseña que el mal, por sí mismo, no puede nada a menos que le ayudemos con nuestra tolerancia o relajación. Según Jacinto Benavente, muchos líderes se creen serlo porque una multitud les sigue aunque, en realidad, les empuja… Me parece que la española es la Iglesia más pasiva del mundo y que hoy, quizás, nuestro deber sea empujar a nuestros obispos… Porque, si en otros países los católicos consiguen derogar leyes, deponer senadores, meter alcaldes en la cárcel, restituir crucifijos en las aulas y empezar las clases con una oración… ¿por qué no la nueva Iglesia de España? Aprovéchese el aborto aunque sólo sea para empujarnos y ponernos todos en marcha. Pedro RizoPRIZOMD@hotmail.com

Sábado, 22 de Enero de 2005


.:Orígenes anticristianos del separatismo vasco .:Setecientos hambrientos más a Canarias .:La Cuaresma, tiempo de oración .:Alianza de civilizaciones y religión mundial .:El cura de aldea .:Jesuitas, estado crítico .:La Iglesia, Chavez y demás parientes .:Homosexuales y sacerdocio católico .:Judas, el Precursor .:El espacio, la literatura y el Pecado Original .:Israel borrado del mapa .:El demonio vuelve a la actualidad .:La Misa y su tiempo .:Acerca de los "evangelios homosexuales" .:¿Lefebvre rehabilitado? .:El Sínodo de la Eucaristía .:La LOE, sus lodos y sus polvos .:El matrimonio según la tradición de la Iglesia Católica .:Por qué los católicos decimos no al aborto
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El vizconde de Casa González

DON TOMÁS

Don Tomás Martín-Barbadillo, Paúl, Fernández-Herrera-Dávila y Arozarena, Vizconde de Casa González (Sevilla 1897-1983), fue un asiduo visitante y veraneante en El Puerto. Paraba en casa de Margara Almansa, en la calle Larga, porque, según él decía, era el único sitio donde le ponían orinal en la mesita de noche. Licenciado en Derecho, aviador deportivo, fundador del Aeroclub de Sevilla, Alférez Provisional, tripulador del Zeppelín,... Fue autor de un gigantesco libro titulado "Sevilla, Aeropuerto terminal de Europa" y de otro sobre el Autogiro de La Cierva y era muy diestro en conocer, por muy lejos que estuviera, qué clase de avión surcaba los cielos: Un "Rata", un HeiEnkel... Así que, presentado voluntario fuera de edad, en la gloriosa Cruzada, lo primero que hizo fue requisarse su propio Fiat "Balilla", con el que iba visitando las torres y prominencias de los pueblos, en donde instalaba vigías y emisoras de radio. Ocurrió en una de ellas que, preguntado Don Tomás, cuyo nombre de guerra era "Rego Ronco", por su teniente "¿Qué ve el vigía?", respondió: "Unos aviones que, por lo majestuoso de su vuelo pertenecen, sin duda, a la gloriosa aviación nacional". Al punto, esos aviones comenzaron a bombardear las posiciones nacionales, por lo que "Rego Ronco" hubo de rectificar: "No, no, no, pese a lo majestuoso de su vuelo, son unos hijos de la....,Corto y cambio".
Cámara de cine aficionado, rodó, desde el Zeppelín, el año 29, una película sobre Andalucía a vista de pájaro que, sus herederos han entregado, en comodato, a la Filmoteca de Andalucía, como una reliquia.
Don Tomás fue asesor jurídico de muchas entidades y Jefe de Protocolo del Ayuntamiento de Sevilla. Conocedor, por tanto, del nivel intelectual necesario para ser edil, un día me vio con el burrito moruno que me había regalado José de los Reyes "El Negro", me paró y, dándole al burro una palmada en la tabla del cuello, le dijo al semoviente: "A crecer y a ser un buen concejal". Tomen nota.

Luis Suárez Ávila.

Final ´censurado de artículo publicado en "Destino", Barcelona, a mediados de los 70

No hagamos la catalanada de caer en la andaluzada, que es la forma peor de la españolada.

L'avara povertà di Catalogna (Dante Alighieri)

El principio del fin
Una de las virtudes de la democracia es que, después de unas votaciones, todos cantan victoria, tanto los que las ganan como los que las pierden. El referéndum catalán es la última prueba. Los perdedores se alegran de la baja participación, cuando lo cierto es que a esa baja participación deben su triunfo los vencedores. Del absentismo electoral siempre se beneficia la opción más votada; ahora bien, como cada hombre, más que un voto, es un mundo, cualquiera sabe con qué idea se fueron a la playa los que confiaban en que sus conciudadanos les sacaran las castañas del fuego. Los catalanes, como buenos españoles que son, prefieren dejar a los expertos las decisiones políticas, ni más ni menos como dijeron Los del Río en otra consulta parecida. Cada vez están más separados los caminos que llevan los hombres públicos y las mujeres públicas por un lado y, por otro, eso que los cronistas obsequiosos llaman la “ciudadanía” o “pueblo soberano”.
Yo he pasado por altibajos de depresión y euforia, según haya sentido que las consecuencias las pague España o las pague el sistema político por el que se ha venido rigiendo últimamente. Este sistema es transitorio, incluso por definición, mientras que España es permanente. ¿Qué son treinta años frente a tres mil? Extraiga cada cual las consecuencias que quiera.

Crónica deportiva de Enrique García-Máiquez

Con sus ventajas y sus carencias, el hecho indiscutible es que, por índice de audiencia y de entusiasmo, los españoles, hoy por hoy, ponemos más ilusión y más confianza en los pies de nuestros futbolistas que en la cabeza de nuestros políticos. Nos sobran los motivos.

Tuesday, June 20, 2006

Otro recordatorio


Nótulas
Franquismo sociológico
Aquilino Duque


El insigne académico y publicista don Juan Luis Cebrián, que por su propio historial sabe de lo que habla, afirmó en Buenos Aires que Aznar era el representante del “franquismo sociológico”. Llevaba toda la razón. No diré yo que todos los votantes del PP sean “franquistas”, pero sí que todos o casi todos los “franquistas” de España votan al PP, entre otras cosas porque no les queda – nos queda- otro remedio, es decir, porque aunque sea de modo vergonzante y como pidiendo excusas, el PP hace como que defiende aquellos valores que eran la razón del ser del franquismo, a saber: la patria, la religión y la familia. Dicho esto, lamento tener que decir que, como “franquista sociológico”, no acabo de fiarme del todo del PP ni de sus métodos.
Confieso mi entusiasmo “franquista” ante la reunión de los jefes del Gobierno y de la oposición en medio de las claudicaciones ante la arrogante ofensiva separatista, entusiasmo de corta duración, pero que volvió a encenderse con la reunión de ambos personajes con el actual Jefe del Estado, quién sabe si motivado éste por un contundente artículo del Wall Street Journal sobre nuestro inquietante proceso de balcanización. Luego vendría la no menos inquietante oferta de negociación a los separatistas si se dignan deponer las armas, mientras el Jefe del Estado se iba a Marruecos quién sabe si a condecorar a los supervivientes de la guardia mora del Generalísimo.

(07-07-2005) Olímpica derrota
(05-07-2005) Cine terrorífico
(30-06-2005) Fregonas ilustradas
(28-06-2005) El género y la especie
(22-06-2005) Camino de perdición
(15-06-2005) El golpe de Múgica
(09-06-2005) El Club de Perpiñán y los demonios familiares
(02-06-2005) La canalla
(26-05-2005) Memoria senil
(20-05-2005) La joroba
(16-05-2005) Mauthausen
(10-05-2005) Apropiaciones
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Monday, June 19, 2006

Versos de Fray Josepho


¡Qué cosa tan grata!
¡La dicha es completa!
¡Qué buena es la ETA,
que ya no nos mata!
La banda feroz
se torna ursulina,
pues ya no asesina,
sangrienta y atroz.
Y suena la voz,
hinchada y chuleta,
del bobo sociata:
¡Qué buena es la ETA,
que ya no nos mata!
Nos trae la paz,
nos deja con vida
y no nos liquida...
¡Qué suave solaz!
Y a quien, suspicaz,
se opone y objeta,
hablémosle en plata:
¡Qué buena es la ETA,
que ya no nos mata!
La paz se granjea
da igual de qué modo;
la paz ante todo;
la paz como sea;
la paz, guapa o fea,
parcial o completa,
costosa o barata...
¡Qué buena es la ETA,
que ya no nos mata!
Es tal la ilusión
que no hay que ser cauto;
total, ¿qué es la auto-
determinación?¡
Que sean nación,
de forma discreta,
sin darnos la lata!
¡Qué buena es la ETA,
que ya no nos mata!
¡Qué lindo alto el fuego!
¡Y qué permanente!
¡Qué tierna, esta gente!
¡Qué dulce sosiego!
Y así, como un juego,
en sede secreta,
la paz se contrata…
¡Qué buena es la ETA,
que ya no nos mata!
Tras años de lucha,
el díscolo etarra
reclama Navarra
con boina y capucha.
Rodríguez escucha,
sonríe, respeta,
consiente y constata:
¡Qué buena es la ETA,
que ya no nos mata!
Las víctimas son
chinchosas, molestas,
bastante aguafiestas,
con tanta objeción...
¡Silencio! ¡Chitón!
¡Que no se entrometa
la víctima ingrata!
¡Qué buena es la ETA,
que ya no los mata!


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Sunday, June 18, 2006

18 de junio

Quatre gats van votar el Estatut fotut. ¡Visca Catalunya i Arriba España!

Friday, June 16, 2006

Humor asturiano 3 (Asturias liberal)

Poesía con futuro.
TÚ DAMI PAPELE
Yo vengo de Togo,
montado en patera;
Espania mi gusta,
Espania es la pera.
Yo quedo en tu casa,
ministro Caldera,
que es grande y es buena,
bonita y barata.
Tú dami papele,
yo voto sosiata.
Yo vengo con lancha,
de Sierra Leona;
Espania siguro
que no me abandona.
Yo quedo en tu casa,
ministra Narbona:
tingo hambre, apetese
bisté con patata.
Tú dami papele;
yo voto sosiata.
Yo vengo en un bote,
desde Senegal;
soy negro, soy joven,
soy mu buen chaval.
En tu solusión
habitasional,
ministra Trujillo,
yo no doy la lata.
Tú dami papele;
yo voto sosiata.
Yo vengo de Gambia,
oculto en bodega,
en barco de mafia,
que a Espania navega.
Yo voy a la casa
con la De la Vega,
que vimo bailando
"Acuna matata".
Tú dami papele;
yo voto sosiata.
Yo vengo por mar
de Burkina Faso;
el África negra
es chunga; yo paso.
Y con Rubalcaba
no dormiré al raso:
comida mu rica,
vivienda mu grata.
Tú dami papele;
yo voto sosiata.
Yo vengo en chalupa
desde Camerún;
soy negro, mu negro,
iguá que betún.
Moratino lucha
para bien común:
mi acoge en su casa,
que de eso se trata.
Tú dami papele;
yo voto sosiata.
Yo vengo en cayuco,
soy negro de Congo,
soy hincha de Barça,
soy guapo y bailongo.
Sapatero, amigo,
di dónde me pongo:
tu casa mi gusta,
qué rico bocata.
Tú dami papele;
yo voto sosiata.

Humor asturiano 2

Profecía de Nostradamus:
" Cuando el sexto mes de 2006 finalice, el Rey de España cruzará los Pirineos con su ejército. Las legiones de Belcebú aguardarán la batalla en las planicies del centro de Europa. La destrucción y la derrota caerá sobre los malvados. El Santo Grial volverá, con el Rey triunfante, a España. "
Interpretación de la profecía:
La interpretación está bien clara: D. Juan Carlos irá a ver los partidos de la Selección Española de fútbol al campeonato de Alemania y volverá con la copa del mundo. Esta vez no hay excusas, si Nostradamus lleva diciéndolo desde hace varios siglos, no van a llegar ahora unos jugadores de pacotilla a destrozarle al hombre la profecía.

Humor asturiano 1

Asunto: Es el estado de muchos de nosotros durante el mundial de fútbol
Anoche, mi esposa y yo estábamos sentados en la sala hablando de las muchas cosas de la vida.Estábamos hablando de la idea de vivir o morir.Le dije, "nunca me dejes vivir en estado vegetativo, dependiendo de una máquina y líquidos de una botella." Si me viese en ese estado, desenchufa los artefactos que me mantienen vivo.Ella se levantó, desenchufó la televisión y me tiró la cerveza a la basura.
¡Que hija de la gran puta!

CUESTIONES ACADÉMICAS

Cuestiones académicas
La Real Academia Sevillana de Buenas Letras, a la que tengo la honra de pertenecer, sigue con la máxima atención aquellos avatares de la ciudad en los que estima que tiene algo que decir a la vez que interpreta la inquietud de muchos sevillanos. Últimamente lo ha hecho para protestar respetuosamente de ciertos cambios en la nomenclatura del callejero a favor de siniestros personajes que poco o nada tienen que ver con la ciudad y mucho o todo con la peculiar “memoria histórica” del partido gobernante. Poco después, ha sido el proyecto de nuevo estatuto para Andalucía el que, por el mal estilo con que está redactado, obliga a la corporación a contribuir a que el texto que aprueben las Cortes Generales sea algo más presentable en su forma y en su fondo. Aunque la totalidad de la propuesta es manifiestamente mejorable, la Academia se ha limitado a hacer algunas observaciones a un solo artículo, el 210, redactado como sigue:
Los medios de comunicación audiovisuales públicos promoverán el reconocimiento y uso de la modalidad lingüística andaluza, en sus diferentes hablas”.


La Real Academia Sevillana de Buenas Letras tiene por objeto el fomento y la dignificación de la vida cultural de la ciudad de Sevilla, a la que se reduciría la jurisdicción que le quisieren reconocer los habitantes de la ciudad que sepan de su existencia, y no está entre sus atribuciones la de limpiar, fijar y dar esplendor al idioma, que sólo reconoce a la Real Academia de la Lengua. Aun así, no le parece muy afortunada la inclusión en el proyecto de estatuto de un artículo, el 210, en el que las atribuciones susodichas u otras parecidas se confieren a “los medios de comunicación audiovisuales públicos”, al disponer que “promoverán el reconocimiento y uso de la modalidad lingüística andaluza”. Todo español que conozca las cuatro reglas de su gramática y tenga cierta experiencia en el manejo del idioma castellano empezaría por rectificar la definición de esos medios y diría “los medios públicos de comunicación audiovisual”, a menos que la cacofónica sintaxis de la actual redacción del artículo sea una de las notas distintivas de la “modalidad lingüística andaluza”. La lengua que se habla en Andalucía desde que ésta existe como tal, es decir, desde 1212, es la castellana o española, y en ella nos entendemos los andaluces de las diversas provincias y los españoles de las distintas regiones, cada una de las cuales tiene sus maneras propias de hablar el español, maneras, o modalidades, o variedades, o usos, que se han desarrollado libremente a través de la Historia tal vez por no existir aún “medios audiovisuales” que impusieran esta o aquella modalidad, es decir, esta o aquella manera de pronunciar y de construir la frase. Lo dicho de las regiones de España vale para las repúblicas de Hispanoamérica, que hablan todas el mismo idioma pero cada cual a su manera. Un cubano no suena como un argentino del mismo modo que un cordobés no suena como un gaditano, pero hasta la fecha la única diferencia que denotaba el modo de hablar era el grado de educación del hablante. Y es justamente eso lo que deberían promover los poderes públicos y los medios audiovisuales de toda la nación: la buena educación y el conocimiento de la gramática.
Aunque el sentir de más de un individuo de la docta corporación es que lo mejor que se puede hacer con el artículo 210 sería suprimirlo, se optó por dar una salida airosa a los ponentes con un texto alternativo, el siguiente:

“En los medios públicos de comunicación audiovisual se podrán utilizar las diferentes modalidades del español hablado en Andalucía, atendiendo a los objetivos de eficacia comunicativa y decoro verbal que contribuyan a lograr la cohesión social, solidaridad e igualdad de los andaluces, objetivo básico y prioritario del Estatuto”.

Vamos a ver qué pasa.

Wednesday, June 14, 2006

Piadoso deseo incumplido

- Miércoles, 14 de Junio de 2006 -

Idus de marzo
Aquilino Duque
El sábado 13 de marzo se produjeron en Madrid dos golpes de Estado, uno presunto y otro efectivo. Los que dieron el efectivo, pues no otra cosa fue la movilización callejera y radiofónica con que se quebrantó la “jornada de reflexión” previa a los comicios, levantaron el rumor de que el Gobierno se proponía dejar éstos en suspenso. El portavoz del rumor llevó a cabo su cometido durante la presentación de una película en la que, curiosamente, acusaba al clero de un vicio o una tara que en él y en otros como él en cambio es motivo de orgullo. Es la táctica del ladrón que es el primero en gritar “¡al ladrón!”, aplicada indistintamente a la corrupción de menores o al golpe de Estado. Este golpe de Estado era a mi juicio tan superfluo como el célebre de febrero de 1981, atribuido a Tejero por los mismos que lo urdieron, pues aun sin él es harto probable, a lo que dicen, que se hubiera producido el cambio, cosa perfectamente normal en una democracia parlamentaria.El estrago de Atocha hay que inscribirlo a la fuerza en la campaña electoral, y su explotación política por ciertos medios de manipulación, o de confusión, como dice Marías, fue decisiva. Hay precedentes. En mi libro Crónicas anacrónicas (Barcelona, 2004) decía yo lo siguiente, y disimulen la autocita: “Cinco minutos antes de concluir legalmente la campaña electoral vasca celebraron los separatistas su último comicio, haciendo explotar un coche bomba en Madrid. Este elocuente y contundente discurso contenía amplia materia de reflexión para el día siguiente…” Para que no hubiera dudas, el peliculero de marras remachó que habían hecho falta doscientos muertos para que él y sus amigos recuperasen la democracia secuestrada por sus enemigos. La sangre, pues, de esas víctimas y su indecente explotación manchan un triunfo que pudo ser obtenido con limpieza. Esa mancha sólo puede lavarse de una manera, y es que, en la sesión de investidura, los dos grandes partidos nacionales – el ganador y el perdedor – olviden sus diferencias y hagan causa común contra los que no recatan su propósito de hacer añicos la unidad de España. De lo contrario, nadie va a poner en duda que el partido gobernante no vaya a ser rehén de quienes, en España y fuera de España, de modo tan criminal le ayudaron a ganar las elecciones.

Analisis Digitalanalisisdigital@analisisdigital.com

Monday, June 12, 2006

Jalisco en Colón el 10 de junio

¡Rajoy, no te rajes!

Recordatorio




Jueves 14 de Abril de 2005

Golpe de Estado
Aquilino Duque

Yo daría por bien empleadas las calamidades que se abatieron sobre la derecha vergonzante a partir de los o las Idus de marzo de 2004, si no fuera porque esas calamidades tuvieran por víctima a España. La derrota de un partido político es una fruslería al lado del envilecimiento de una sociedad y del descuartizamiento de una nación. Cómo será de nefasto para España el sistema que padece que no tiene quien la defienda más que la derecha vergonzante. La derecha vergonzante trata de hacerse aceptar renegando de creencias bastante extendidas entre la gente que no tiene más remedio que darle su voto. Una de las cosas en las que cree ese electorado es en la Providencia que es la que –Salut, Joseph De Maistre!– le ha dado ese castigo.
Esa Providencia no debe de ver con buenos ojos la desenvoltura con que la derecha vergonzante rivaliza con la Antiespaña en salsa rosa en el democrático ritual de alancear el cadáver del pasado. Mientras la Antiespaña, invocando una “memoria histórica” que es una memoria senil, reivindica aquello de lo que tiene a orgullo proceder, la derecha vergonzante trata de demostrar que no tiene nada que ver con aquello de lo que procede. Por eso es por lo que no se atrevió a denunciar el quebrantamiento de la ley electoral el 13 de marzo y por lo que no es capaz de atajar el desguace de España a manos de los que entonces, temiendo esa denuncia legítima, levantaron el espantajo del “golpe de Estado”.

(18-03-2005) Franquismo sociológico
(17-03-2005) El patriotismo y su caricatura
(11-03-2005) Lecciones de Historia
(06-03-2005) Pan y vino
(25-02-2005) 98 a la vista
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Friday, June 09, 2006

RECORDATORIO

- Miércoles, 14 de Diciembre de 2005 -

El régimen del 11 de marzo
Aquilino Duque
Del mismo modo que la segunda República fue el régimen del 14 de abril y el “régimen anterior” el del 18 de julio, el régimen actual es el del 11 de marzo. Gracias al 11 de marzo el pueblo soberano se dejó seducir por un partido que siempre presumió de lo que no tuvo nunca y que nunca tuvo escrúpulos en explotar los instintos más primarios del rebaño. El 11 de marzo con todo tuvo un precedente, que fue el 23 de febrero, porque aunque no tenga punto de comparación lo ocurrido en una y otra fecha, sí que lo tiene, y grande, la operación de engaño que permitió la explotación de ambas. El engaño del 23 de febrero consistió en atribuir la intentona precisamente al hombre que la hizo fracasar y su resultado fue la eliminación de la milicia como “poder fáctico”, como entonces se decía, de suerte que el papel que le reconoce la vigente Constitución, a saber, la de garante de la integridad de la patria, es ahora papel mojado. El engaño del 11 de marzo consistió en atribuir el estrago a sus víctimas políticas, con el fin de aislarlas y eliminarlas a perpetuidad para que no estorbasen los cambios drásticos o traumáticos que habían de acabar de una vez por todas con esa pesadilla trimilenaria llamada España.

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Thursday, June 08, 2006

A raíz del estrago de Atocha, marzo de 2004

Idus de marzo
El sábado 13 de marzo se produjeron en Madrid dos golpes de Estado, uno presunto y otro efectivo. Los que dieron el efectivo, pues no otra cosa fue la movilización callejera y radiofónica con que se quebrantó la “jornada de reflexión” previa a los comicios, levantaron el rumor de que el Gobierno se proponía dejar éstos en suspenso. El portavoz del rumor llevó a cabo su cometido durante la presentación de una película en la que, curiosamente, acusaba al clero de un vicio o una tara que en él y en otros como él en cambio es motivo de orgullo. Es la táctica del ladrón que es el primero en gritar “¡al ladrón!”, aplicada indistintamente a la corrupción de menores o al golpe de Estado. Este golpe de Estado era a mi juicio tan superfluo como el célebre de febrero de 1981, atribuido a Tejero por los mismos que lo urdieron, pues aun sin él es harto probable, a lo que dicen, que se hubiera producido el cambio, cosa perfectamente normal en una democracia parlamentaria.
El estrago de Atocha hay que inscribirlo a la fuerza en la campaña electoral, y su explotación política por ciertos medios de manipulación, o de confusión, como dice Marías, fue decisiva. Hay precedentes. En mi libro Crónicas anacrónicas (Barcelona, 2004) decía yo lo siguiente, y disimulen la autocita: “Cinco minutos antes de concluir legalmente la campaña electoral vasca celebraron los separatistas su último comicio, haciendo explotar un coche bomba en Madrid. Este elocuente y contundente discurso contenía amplia materia de reflexión para el día siguiente…” Para que no hubiera dudas, el peliculero de marras remachó que habían hecho falta doscientos muertos para que él y sus amigos recuperasen la democracia secuestrada por sus enemigos. La sangre, pues, de esas víctimas y su indecente explotación manchan un triunfo que pudo ser obtenido con limpieza. Esa mancha sólo puede lavarse de una manera, y es que, en la sesión de investidura, los dos grandes partidos nacionales – el ganador y el perdedor – olviden sus diferencias y hagan causa común contra los que no recatan su propósito de hacer añicos la unidad de España. De lo contrario, nadie va a poner en duda que el partido gobernante no vaya a ser rehén de quienes, en España y fuera de España, de modo tan criminal le ayudaron a ganar las elecciones.

Monday, June 05, 2006

Otra apostilla monárquica

Hablar de un rey republicano es como hablar de un papa testigo de Jehová.

De Monarchia

Apostilla a Enrique Baltanás

La República es una abstracción y la Monarquía es un mito y a mí me resulta más poético un mito que una abstracción.

Ayer hizo un año

EL CLUB DE PERPIÑÁN Y LOS DEMONIOS FAMILIARES
Los pactos con el diablo se suelen firman con sangre. No fue un secreto el pacto que los socialistas en mayoría insuficiente tuvieron que firmar con los demonios familiares del separatismo para adueñarse del Poder. Tampoco lo fue el pacto previo entre éstos que llevó a la creación del Club de Perpiñán. La sangre la pusieron los muertos de Atocha. Pecan, pues, de ingenuos los que crean que la imponente manifestación convocada en Madrid por la AVT el 4 de junio podría obligar al Presidente del Gobierno a incumplir los graves compromisos contraídos. Es harto elocuente el afán por clausurar la comisión investigadora mientras no hay día sin revelaciones inquietantes. Cómo serán éstas que quienes exigían la verdad ahora no quieren saber nada de ella.
La manifestación contra el Club de Perpiñán fue un éxito y de nada sirvieron las mezquinas maniobras disuasorias de sus socios. No sé si una de ellas fue el aviso de “incidencia en la vía” que tuvo al tren en el que yo viajaba la víspera detenido cerca de una hora a la altura de Brazatortas, pueblo natal de Antonio Gala por cierto. A los viajeros se nos dijo que la RENFE nos devolvería el importe del billete. Al concluir la manifestación tuve el honor de hablar con don Francisco José Alcaraz y le dije: “Si yo fuera de izquierdas te diría que me he jugado la vida para asistir a la manifestación, pero como no lo soy te digo que gracias a la manifestación me ha salido gratis el viaje a Madrid.”

Podcast de LD: Escuche el editorial del día en su MP3
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Saturday, June 03, 2006

Las plumas y las bombas

Las plumas y las bombas
En la presentación de un libro sobre La Falange teórica se dijeron, a juzgar por las reseñas, algunas tonterías, la más gorda de todas que “España debió volverse loca si un loco tuvo tanto carisma”. No sé si el presentador se refería a José Antonio Primo de Rivera o a Dionisio Ridruejo, sobre quien al parecer trataba el libro. Dionisio era un hombre muy generoso que acogía bien a todo el que se le acercaba, y esa generosidad suele tener malas consecuencias porque, al faltar él, todos los que llegaron a tratarlo lo recuerdan, lo recordamos, a la luz de las propias luces, algunas no muy brillantes. Si eso pasó con el propio José Antonio, nada más natural que pasara con Dionisio. Yo no voy a repetir lo que ya escribí en su día sobre Dionisio, tanto en prosa como en verso, por no hablar de las cartas que le mandé, que fueron algunas, o de las conversaciones, que fueron bastantes. Cuando publicó Escrito en España, en Argentina si mal no recuerdo, me decía en Madrid que con aquel libro pretendía algo así como echarle un pulso al régimen. El régimen podía impedir la publicación de un libro, pero no su difusión, y de la difusión de escritos como el de Ridruejo fuimos muchos los que nos ocupamos por activa o por pasiva. Lo que Ridruejo pretendía con aquellos escritos tan inofensivos era lo mismo que otros buscaban con la acción directa. Uno que fue cocinero antes que fraile, Pío Moa, no tiene empacho en confesar que el propósito de él y sus amigos era que el régimen que blasonaba de paternalista no tuviera más remedio que mostrarse represivo. Hay que decir que éstos consiguieron lo que no consiguió Ridruejo ni conseguimos los que le seguíamos, aunque fuera a distancia. El régimen que templaba gaitas con la disidencia teórica no se anduvo con contemplaciones a la hora de hacer frente a la subversión práctica y procuró dar al terrorismo su merecido, aunque sólo fuera por asegurar la libertad y la seguridad de los que no estaban por la labor, que eran la inmensa mayoría de la nación. En aquellas calendas, yo ejercía la disidencia desde la barrera, es decir, desde Ginebra, como por otra parte mi compadre Valente (llevé a la pila a una hija suya en representación de Vicente Aleixandre), y desde allá escribíamos versos mortíferos que publicábamos en “el interior” sin mayores dificultades. Unos eran más mortíferos que otros, desde luego, y cuando a Valente le publicaron los de la Revista de Occidente su libro La memoria y los signos, incluyó en él una elegía al poeta brigadista John Cornford que no le gustó a Robles Piquer, entonces al frente de la Censura, aunque no la prohibió, y una especie de sátira de la no violencia que no le pareció bien a Aleixandre que vivía en Madrid ni tampoco a mí y eso que vivía en Ginebra.
Con tiempo y democracia el terrorismo lograría en “el interior” la respetabilidad de que ya gozaba en las naciones “civilizadas” y la Historia les daría la razón a los poetas que habían procurado hacer con sus plumas lo que los terroristas con sus bombas. Nada más lógico pues que en una España así, en una España de valores invertidos, se permita un currinche del estado mayor de la envidia – Ortega dixit – tratar de loco a Dionisio o a José Antonio, qué más da.
En vísperas de una Feria del Libro, me llamaron de un diario sevillano para que recomendara un título cualquiera y, sin pensarlo dos veces, recomendé Canciones, del poeta jerezano José Mateos. Me dijeron que ése ya lo habían recomendado otros y repliqué que el mío era un voto más a su favor. No valió mi argumento, pues preferían que cada entrevistado recomendara un libro distinto. “Pues entonces voy a recomendar un libro que con toda seguridad nadie ha recomendado: las Obras completas de José Antonio Primo de Rivera”. – “Sí, desde luego que nadie ha recomendado ese título, y ¿nos puede decir en pocas palabras los motivos de su recomendación?” – “Pues porque su lectura haría mucho bien por la salud moral de un país que está muy necesitado de ella, y porque en ella aprenderían los españoles de hoy algo que no se encuentra por ninguna parte, a saber: limpieza de prosa y claridad de ideas.”
Por los mismos días me encontré con un ingenuo que me preguntó si se celebraría con carácter oficial el próximo centenario del nacimiento de José Antonio. José Antonio dio la vida por una España que conciliara la justicia social con el sentimiento nacional, y no tengo la impresión de que estén bien vistas esas cosas por unos políticos de ideas turbias y unos folicularios que, en la feria y fuera de ella, confunden la prosa con la broza.

Friday, June 02, 2006

Apropiaciones

Nótula
Apropiaciones
Aquilino Duque




La mayor diferencia entre el régimen actual y el régimen anterior es que para éste España era lo primero. Ese fue el lema de Alianza Popular, que fue el primer intento de conciliar dos épocas distintas. El intento resultó fallido y, si no hubo ruptura inmediata, sí que hubo, contra la baladronada del general Gutiérrez Mellado, una entrega sin condiciones al enemigo de los frutos de la victoria. El fruto principal de esa victoria fue el de la unidad de España, de la que el nuevo régimen se apresuró a hacer almoneda. Los turiferarios del régimen actual justifican el rechazo que la idea de España y lo español tiene en el régimen actual por el hecho de que esa idea “se la apropiara el franquismo”. Da la casualidad de que la idea de España nunca fue muy grata ni a los separatistas ni a los “sin patria” de la lucha de clases, que fue los que perdieron la guerra. También a Alianza Popular se la acusó de que “se apropiara” de la bandera nacional, una bandera que los demás partidos democráticos sólo la querían para quemarla o ultrajarla. Eso sigue pasando, material o moralmente, en algunas de nuestras provincias, y se comprenderá que me inspire poco respeto el régimen que lo consiente.
Franco, nos gustara o no, era el Caudillo de todos los españoles, y como tal veraneaba en San Sebastián o iba a Barcelona cada vez que quería darse un baño de multitudes.

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Thursday, June 01, 2006

American Review


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De lo que pasa en España
Los partidarios del “no a la guerra” han desatado una cruda guerra cultural en España. EEUU nos demuestra que, si se acude a la batalla, la cultura de la muerte no es invencible.
¿Qué cree Ud. que pasa en España? La mayoría son malos jueces acerca de las cosas propias, así que traigamos la respuesta de los lejanos estadounidenses. “Nosotros pensamos que nuestra política está polarizada. Comparado con España, el discurso político norteamericano es un gentil y dulce diálogo”. Así escribía el conservador Richard Neuhaus en First Things, refiriéndose a la tensión entre la vida religiosa y política que había detectado durante un viaje a Madrid a finales de 2005. A principios de marzo de 2006, el Washington Post repetía el mismo diagnóstico del problema español: “La batalla entre la Iglesia y el gobierno de Zapatero se ha extendido desde el parlamento a las calles (...) creando en España uno de los cismas socio-políticos más profundos” desde 1978.
¿Qué pasa, pues, en España? Que se libra una guerra cultural. ¿Quién ha desatado tal guerra? Los del “no a la guerra”. ¿Quiénes contienden? Los cristianos y los secularistas. ¿Bajo qué banderas? La libertad y el laicismo. ¿Qué defienden? La cultura de la vida y la cultura de la muerte. ¿Qué es la cultura de la muerte? El odio a la persona, la vida, la familia y a su libertad. ¿Han atacado a la persona? Sí, proponiendo en el Congreso su equiparación con el mono y anunciando para el verano la elección caprichosa del sexo. ¿Han atacado la vida? Sí, promocionando el aborto y legalizando la clonación y eliminación de embriones humanos. ¿Han atacado a la familia? Sí, modificando el Código Civil para fomentar el divorcio e inventar el matrimonio homosexual, mientras intentaban borrar “padre” y “madre” del Libro de Familia. ¿Han atacado la libertad? Sí, expulsando la enseñanza religiosa de la escuela pública y acosando a la privada. En definitiva, España ha pasado a la vanguardia de la guerra contra la cultura de la vida.
¿Qué debe pasar en España? Lo mismo que viene sucediendo en EEUU desde mediados del siglo XX: hay que saber que hay una guerra, hay que desear acudir y hay que desear ganar. Hay que estimular el avivamiento espiritual, personal y comunitario, como sucede en los “awakenings” estadounidenses. Hay que recordar que fue la cobardía episcopal la última responsable de la crisis de la Iglesia estadounidense en 2002. Hay que rechazar, por tanto, la tibieza y ambigüedad de los obispos catalanes con su nuevo Estatuto, y seguir a los andaluces, que tan valientemente se han enfrentado al suyo. Hay que luchar por la vida en cada caso de eutanasia, como se hizo en Florida con Terry Schiavo. Hay que estimular la asociación de políticos por la cultura de la vida, al estilo de la Christian Coalition norteamericana. Hay que organizar cada año una alegre Marcha Por la Vida en Madrid, como sucede en Washington, con objetivos alcanzables y progresivos. Hay que tomar la delantera en las propuestas intelectuales, según el ejemplo de los “think tank” estadounidenses. Hay, en fin, mucho más por hacer.
¿Qué está pasando ya en España? Los cristianos se alistan. Se fundan medios de comunicación, asociaciones y grupos de pensamiento contraculturalmente cristianos. Se sale a la calle. Algunos obispos y sacerdotes muestran su coraje. Unos se apean, y a otros habrá que apearles. Pero no estamos solos. Tiempo atrás, un inválido vestido de blanco nos llamó desde la vanguardia: “¡No tengáis miedo! ¡Levantaos! ¡Vamos!”. El próximo julio, su sucesor acude a España para enfrentarse a los lobos y renovar la llamada. ¿Nos levantaremos e iremos de una vez?.
Publicado en American Review por Guillermo Elizalde MonrosetAmerican Review, 30-05-2006
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- Jueves, 01 de Junio de 2006 -

Cronología
Aquilino Duque
De los coloquios televisivos con que se conmemoraron los veinticinco años del régimen actual, lo principal que se desprendía era la supina ignorancia de la Historia de España por parte de las víctimas de los planes de estudio -vamos a llamarlos así- de los sucesivos gobiernos de este régimen. De lo único que saben algo, por no decir mucho, es de la Guerra Civil; de una Guerra Civil que tiene muy poco que ver con lo que de ella sabemos los que la vivimos. Las aulas en que se adquieren esos conocimientos son las pantallas de cine y televisión, la prensa, las muestras fotográficas, y demás recursos habituales de la propaganda desinformativa. Hay también historiadores de moda, inspiradores muchos de ellos de esos planes de estudio, que hacen tabla rasa de la cronología, pues sólo así puede afirmarse que el separatismo catalán data de la Edad Media y el vasco de la Edad de Piedra. Frente al alud de la historia ficción no se me ocurre otro contraataque que el de la ficción histórica. Mucho es lo que yo he aprendido de novelas como Guerra y paz, La cartuja de Parma, El gatopardo o La marcha de Radetzky. Nosotros tenemos esa mina que son los Episodios Nacionales de Galdós o Las memorias de un hombre de acción de Baroja. En lo que se refiere a la última de nuestras guerras civiles, tuvela suerte de que se me reeditara una novela, El mono azul, que viene a tener más o menos la edad del régimen actual.

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