Thursday, October 10, 2019

Sevillanas romanas

Vean y oigan esta curiosidad, música de Lola García Páez y telón de fondo de Domingo Gimeno.

Wednesday, October 09, 2019

Momentos estelares de un poeta biencasado

Este gran cuaderno de versos, que quiere ser el último, de mi riguroso contemporáneo Rafael Guillén, y que viene a coincidir con otro gran V centenario nuestro, el de la primera vuelta al mundo, es a la vez un canto de amor y una crónica de viaje, y es tan valioso como testimonio de una larga vida conyugal como relato de lugares lejanos entre los que destacan precisamente los dedicados a la Tierra del Fuego.  Más que de últimos poemas habría aquí que hablar de poemas sumos, ya que en ellos se manifiesta la culminación de una obra extensa y variada, que por añadidura debería llevar por subtítulo algo así como "momentos estelares de un poeta biencasado".

                                                                             

Tuesday, October 08, 2019

Justicia sumarísima

Palabras de Roberto Centeno sobre la...campaña electoral.

Thursday, October 03, 2019

Las letras y el cine


                                     
Véase reseña de dos libros distintos y distantes sobre el "páramo"

Monday, September 30, 2019

Thursday, September 26, 2019

Franco


                 
                    
                          
                                           Franco, treinta años después

    En estos treinta años transcurridos desde el paso a mejor vida del que fuera Caudillo de España por la gracia de Dios y la entronización de don Juan Carlos I de Borbón, Rey de España por la gracia del Caudillo, no he perdido ocasión de dar testimonio del régimen bajo el que, con grandes altibajos de adhesión y rechazo, transcurrió la mayor parte de mi vida.  Los términos en que lo hice no debieron de ser muy gratos para los entusiastas del nuevo régimen, a los que nunca agradaron ciertas evocaciones, ya que, sólo por hacerlas, dejaban a éste a la altura del betún.  No voy a decir que yo no haya hablado mal de Franco, pero eso era cuando Franco estaba vivo y yo era demasiado joven para que nadie me hiciera caso.  Tampoco es que ahora se haga mucho caso de lo que digo y por eso no me explico el empeño en expulsarme a las “tinieblas exteriores” de la democracia.  Si hay algo en lo que todos los demócratas están más o menos de acuerdo, desde la derecha vergonzante hasta la izquierda más extremeña, es en la demonización de Franco y de su régimen, hasta el punto de que, unos por activa y otros por pasiva, se desvinculan de todo aquello que era la razón de ser de ese régimen y de la guerra civil a la que debió el ser.
    Como yo soy de los ingenuos que se tomaron en serio eso de la reconciliación nacional, siempre procuré buscar puntos de acuerdo con presuntos adversarios y creí hallarlos en socialistas y liberales. Craso error. En mi vida profesional he tenido por colegas y amigos a muchos antifranquistas con algunos de los cuales siempre me llevé muy bien…hasta la muerte de Franco.  Y es que al plantearse la disyuntiva de reforma o ruptura, yo opté por la reforma, y en ello coincidía con la mayoría de los viejos repúblicos exiliados que no querían volver a las andadas.  Gente en cambio más joven, que no había vivido la guerra civil, clamaba por otro baño de sangre que ungiera al nuevo régimen.  Por limitarnos a catalanes, tuve un choque dialéctico con un joven barcelonés a quien puso fuera de sí algo que yo sostenía entonces y que muy posteriormente he podido leer en Josep Pla, a saber: que “Tarradellas no destruiría nada de lo hecho por Franco que fuera positivo para el país y la estabilidad general.”  En otro momento, Julián Marías, hombre de buena fe e ideas sensatas, rompió toda relación conmigo porque cometí la imprudencia de escribir que lo que él intentaba con la pluma, a saber, la defensa de la unidad de España, Franco lo había logrado con la espada. 
    No son pocos los demócratas que defienden  con ardor lo mismo que Franco defendía, pero a la vez que lo hacen, acusan a Franco de hacer difícil esa defensa por habérsela “apropiado” él en su día.  Los más preocupados en marcar distancias  son los que, por comodidad y generalizando mucho, llamaré los liberales, gran parte de los cuales son nietos de las instituciones del Régimen Anterior e hijos de las que hicieron la llamada Transición.  También entre socialistas hay gentes de análoga procedencia, pero en éstos está más justificado el antifranquismo, aunque sólo sea por el historial de un partido que no salió lo que se dice bien parado de la guerra civil que desencadenó.  Mientras esto siga así, la superioridad moral del socialismo revanchista sobre la derecha vergonzante será incuestionable.  Cuando, por ejemplo, ese partido, el socialista, que acusa al adversario de no “asumir” la pérdida del Poder a raíz de un cruento golpe de mano, se resiste a “asumir” su derrota en la remota guerra civil abriendo fosas y retirando estatuas, ese adversario prefiere mirar para otro lado en un esfuerzo patético de evitar que los otros lo tachen de “franquista” y de “facha”, cosa que hacen con la máxima desenvoltura y un lenguaje de zona roja.  Hay incluso quien llega a decir que “la guerra civil la perdimos todos”, que es una manera inconfesable de citar a aquel José Antonio a las puertas de la muerte que dijo que “en una guerra civil sólo hay vencidos”.  Uno que le dio otra vuelta de tuerca a esa frase fue Rafael García Serrano en el guión de aquella película sobre Coros y Danzas que creo se llamaba Bailando hacia la Cruz del Sur cuando hace decir a una de las bailarinas aquella bella inexactitud de que “En España no hay vencidos”.  Yo mismo, seducido por Dionisio Ridruejo, he llegado a escribir en algún momento que me alineaba en espíritu con los vencidos.  Sobre esas alineaciones habría mucho que hablar, pero es dudoso que en ellas haya figurado alguna vez el sucesor de Franco a título de Rey, máximo beneficiario de la Victoria del 1 de abril. 

N.B. Reproduzco aquí y ahora esta semblanza que hace años apareció en las páginas del Boletín de la Fundación Nacional Francisco Franco, pues no tengo mejor manera de expresar mi pensamiento en esta hora de vergüenza nacional. 

Friday, September 20, 2019

En la era de Herodes


Marcelle AUCLAIR, una hispanista más que notable, debe su afición por nuestras letras y nuestras tradiciones a su niñez y adolescencia en Chile y a su devoción y admiración de santa Teresa de Jesús, cuya obra entera tradujo al francés y a la que dedicó uno de sus mejores libros: Vie de sainte Thérèse d'Avila. En la confesión general en que consisten sus Mémoires dialogadas con su hija Françoise Prévost hay muchas cosas que llaman poderosamente la atención, y así, al comentar los lances de una vida azarosa en unos años difíciles en los que saldría airosa, y ver un milagro en cada uno de ellos, su hija, criatura al fin y al cabo de la Nouvelle Vague y el Mayo Francés, le reprochaba que por qué llamaba milagro a lo que no era más que suerte o azar.  Ella no daba su brazo a torcer, y eso que en 1958 no dudó en enfrentarse a los "monseñores" del PC (el matrimonio Thorez-Vermeersch) y a los de la Santa Madre Iglesia en la refriega sobre la anticoncepción y el aborto. Cuenta ella misma que, en una comida del Comité de  Escritores de la Resistencia, al reprocharle ella al poeta Aragon cómo era que un partido de progreso como el comunista defendía unas posiciones tan reaccionarias, él señaló a sus tres hijos, Alain, Michel y Françoise, y le dijo: "Cuando veo a sus hijos, je suis contre..."  Aun admirando "la impecable técnica de seducción" del poeta, doña Marcela se mantuvo en sus trece.
M. A. par Marie Laurencin





Véase además CARTA CABAL de Angel Pérez Guerra




Tuesday, September 10, 2019

Entre la tradición y la transgresión



La nueva revista NUMEN debería llamarse Lumen aunque sólo sea por las tinieblas que disipa.

Sunday, September 01, 2019

Entre Ortega y María Zambrano

La hizo el periodista sevillano Francisco Narbona, enviado por Celestino Fernández Ortiz, presidente de la Asociación de la Prensa y salió en La hoja del lunes o en Suroeste.
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N.B. Fue en la Casa de los Pinelos, no Pinedo.

Wednesday, August 28, 2019

Thursday, August 22, 2019

El "inmovilismo" de la interminable "Transición"




El teniente general Manuel Esquivias Franco fue el último capitán general de la Segunda Región Militar. Veraneaba en Cádiz y le decía a alguien que lo entrevistaba:

— No vea usted, Burgos, la vista que tengo desde mi terraza. Los días claros se ve Buenos Aires...


                                                  

Wednesday, August 21, 2019

Rectificación a título personal


Véase MANIFIESTO POR LA HISTORIA Y LA LIBERTAD

Entre los "abajofirmantes" figura un tal AQUILINO DUQUE RAMÍREZ, Premio Nacional de Literatura.  El único Aquilino Duque que yo sepa que pueda presumir de ese premio se llama Aquilino Duque Gimeno y es el que aparece ut supra mientras  colabora en la plantación de un árbol por parte de la asociación sevillana de Amigos de los Jardines de la Oliva.