Tuesday, September 29, 2009

José Antonio Muñoz Rojas



El próximo 9 de octubre iba a cumplir los cien años José Antonio Muñoz Rojas y con seguridad que se le preparaba un resonante centenario. Si hay algo que rehuía José Antonio era los grandes eventos y muy en particular si se organizaban en su honor. Toda su vida fue una fuga, un quitarse de en medio, un "dejarse ir", un emboscamiento deliberado en un plano secundario, una observación entre bambalinas de todo cuanto acontecía en el gran teatro del mundo. Siempre estuvo entre los poetas de primera fila de España, él que nunca quiso ejercer de poeta. Su resistencia a publicar obra propia mientras vivió en Madrid desesperaba a los amigos que querían hacerlo académico, a él, que los únicos laureles que le interesaban eran los que pudiera ver crecer y pujar en los jardines de su Casería. De la existencia de esa obra nos enteramos cumplidamente en los años de su jubilación, gracias entre otras cosas a la capacidad de persuasión y a la amistad abnegada de su editor Manuel Borrás. Yo no lo conocí poéticamente hasta 1951 y personalmente hasta 1954, cuando, de paso yo para Cambridge, me proveyó de cartas para amigos suyos de allá que me fueron de gran provecho. Nuestra relación no se interrumpió nunca y en ella siempre fue más lo recibido que lo dado. Son infinitas las vivencias comunes y los buenos ratos que hemos pasado cuantos tuvimos la fortuna de que nos recibiera en su Casería. En su entorno no faltaron sinsabores, pero él nació de pie y la única queja que tuvo de su vida fue lo que ésta tardaba en llegar a su fin. Todos sus amigos hemos escrito algo sobre él y su obra con mayor o menor acierto, y yo voy a poner fin a estas líneas de urgencia evocando por segunda vez un verso de su paisano Pedro de Espinosa que pudo ser su cifra y su emblema: Con oro escribo y mucha Ceres leo.

3 comments:

Alfaraz said...

Esta semblanza de urgencia, es de las que quedan para siempre.
Gracias por dejar aquí el testimonio.

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Javier Sánchez Menéndez said...

Es una pena, en la Diputación tan previsores, el centenario a la tumba. Una pena.

ENRIQUE j. ALONSO MATEY said...

EN CUANTO MURIÓ MUÑOZ ROJAS, ME ACORDÉ DE USTED, AQUILINO, CONOZCO A ALGÚN PARIENTE DE MUÑOZ ROJAS, Y A TODOS LOS HE TENIDO EN MUCHA ESTIMA, LO QUE ME ENTRISTECE, ES EL POCO INTERÉS QUE DESPIERTAN ESTAS PERSONAS EN ESTOS TIEMPOS TAN CUTRES