Thursday, September 17, 2009

Dos semanas de vacaciones


El miércoles 16 de septiembre, un día de llovizna otoñal tras unos días de veranillo de San Miguel, lo que allá llaman Indian Summer, nos despedíamos de los bosques y las praderas de Pennsylvania con una visita a la casa museo de Pearl Sydenstricker Buck en Green Hills Farm, la propiedad de 60 acres, algo más de 24 hectáreas, que se compró en 1934 al tiempo de unirse en matrimonio con su editor Richard Walsh. Pearl S. Buck, hija de misionero presbiteriano, pasó en China la primera mitad de su vida - cuarenta años - y dedicó los cuarenta restantes a redimir de la pobreza y la miseria a huerfanitos asiáticos de los que cuidaba personalmente y tenía alojados en su finca de Pennsylvania que en sus últimos años transformó en una Fundación. Al mismo tiempo fue autora de éxito y en 1938 recibía el premio Nobel. No vamos aquí a descubrir su ingente obra. Baste mencionar su primer gran éxito The good earth, de la que se hizo una memorable película con Paul Muni de protagonista. Son incontables los trofeos, las condecoraciones, los diplomas, los vestidos, los objetos valiosos de varios continentes seleccionados con un gusto exquisito en una casa que ya sería acogedora por los libros de sus estanterías, que se remontan a una antigua edición de Dickens encuadernada en azul de la que Pearl nunca se separó desde su adolescencia. Cn ser mucho y bueno lo que en la casa hay, nada hay de rancio o recargado, por la luminosa sencillez oriental con que están distribuidos los espacios. En su cruzada por los niños pobres del tercer mundo no hubo puerta por alta que fuera a la que no llamara, y fueron varios los Presidentes de su gran país los que la escucharon con atención. Uno de ellos, Richard Nixon, la quiso incorporar a su séquito cuando viajó a China para normalizar relaciones con este país al concluir la guerra del Vietnam, pero las autoridades de Pekín le denegaron el visado alegando lo mal que ella había tratado al régimen en sus escritos. Detrás de la denegación había sin embargo algo más personal, y es que, cuando aún vivía en China y colaboraba en los periódicos de Shanghai, existía una rivalidad entre dos grandes actrices y Pearl tomó partido por una de ellas, cosa que nunca le perdonaría su rival, convertida por su matrimonio con el Gran Timonel en la primera dama de la Revolución.

1 comment:

el zurdo said...

De lo que se entera uno. Maoísmo y EVA AL DESNUDO todo en uno.