Friday, June 26, 2009

Democracia local y medios de confusión

La democracia sustituye el precepto evangélico “Amaos los unos a los otros” por la consigna diabólica “Odiaos los unos a los otros”. Ese odio se institucionaliza en los partidos políticos, asociaciones de delincuentes cuyo menor delito es la corrupción. La corrupción es el riego sanguíneo de la democracia, donde no hay un solo voto que no se compre. La masa, como es menor de edad, acude dócilmente a las urnas a concretar con su voto como deber cívico el odio abstracto al que por fin tiene derecho. La primera medida de un ayuntamiento surgido de estos ejercicios de odio popular suele ser doblarse el sueldo.
Un electorado que consiente que se haga ese uso de sus votos, es un pueblo menor de edad, por no decir un pueblo de cuadrúpedos, condición esta, la de cuadrúpedo menor de edad, en la que se encargan de mantenerlo los que Julián Marías llama los medios de confusión. Una asociación cultural de mujeres del pueblo susodicho recibe una carta de un programa de televisión ofreciendo pagar el viaje a Madrid y cierta cantidad a una joven a quien su novio haya dejado embarazada para que cuente su caso ante las cámaras. A una de las señoras le faltó tiempo para mandar una hija suya. ¡Para que luego digan que los medios de confusión no ayudan a la democracia dignificando a la mujer!

4 comments:

alvaro said...

Situacion teledirigida por los centros de poder económico,verdaderos dueños de el "establishment".

alvaro said...

Todo es puro teatro.

Marmotino said...

Democracia y lo que hay aquí son cosas distintas... porque para que una democracia exista tiene que tener un pueblo dispuesto a tomar las riendas de su destino.
Y en cuanto al odio, es cierto, como sentimiento es mucho mas asequible que el amor.
Cuando tu vecino no es tu "projimo", es tu enemigo.

Jesús Cotta Lobato said...

Todas las cosas que ha dicho usted creo que también pueden darse en sistemas no democráticos. La culpa, más que de la democracia, es de la estupidez humana. Un abrazo.