Sunday, May 20, 2012

Primer centenario

(Tal día como ayer, 19 de mayo de 2011, se cumplía el primer centenario de la muerte en Santander de don Marcelino Menéndez Pelayo. Con ese motivo tenía que haber aparecido, editado por Encuentro,un libro de homenaje titulado Genio y figura de Menéndez Pelayo, firmado por César Alonso de los Ríos, Ignacio Gracia Noriega y el que suscribe. Imponderables editoriales hacen que su aparición se dilate hasta septiembre, coincidiendo con los actos en memoria de don Marcelino que la Real Academia de la Historia programa en Santander. Reproduzco aquí la página que, en el segundo aniversario, le dedicó a don Marcelino la revista sevillana Bética en su número de mayo de 1914, y a continuación, la nota editorial del susodicho libro en imprenta.)
El 19 de mayo de 2012 se cumplen los cien años del fallecimiento en Santander de don Marcelino Menéndez Pelayo. El presente libro recoge las reflexiones que en tres escritores contemporáneos suscita esa efeméride que sin duda va a ser conmemorada dignamente en todos los ámbitos más excelsos de nuestra nación. Hay hombres que con su obra y su ejemplo redimen a su pueblo y lo dignifican. Entre los pueblos que se enorgullecen de haber tenido compatriotas de semejante envergadura, no está el español ciertamente solo ni es de esperar que se quede atrás a la hora de reconocerlo. Al hombre hay que juzgarlo por sus obras, y las de Menéndez Pelayo, que fue ante todo y sobre todo un historiador de las ideas, que estuvo en su día en la vanguardia y en la cima de la sabiduría europea, u occidental si se quiere, lo ponen a él muy por encima de las discusiones y los enfrentamientos de los polémicos años que siguieron a su muerte. Nadie como él valoró los momentos cenitales de la cultura española o deshizo los tópicos de un pesimismo resignado a la vez que señalaba con ojo certero y conocimiento de causa las circunstancias de la decadencia y del mal gobierno. Sus ideas las argumentó con la vehemencia y la pasión del convencido, pero con un respeto y una estimación por los que disentían de ellas que fueron en aumento con los años. Puede decirse que no hay gran prosista español que no se haya beneficiado de su magisterio, pues tenía el arte de exponer los temas en apariencia más áridos con una atractiva amenidad. Se ha dicho que si los españoles somos “hijos de algo” es gracias a Cervantes y a Velázquez. También a Menéndez Pelayo tenemos “algo” que agradecer en este capítulo.

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