Wednesday, May 11, 2011

¡Pobre Nicolasa!


Que nadie busque coherencia en la política, pues no la hay.

Pero la culpa del funcionamiento perverso de las instituciones no es sólo de la irreflexión ideológica izquierdista. La llamada derecha (llamada así por todos menos por ella) es la colaboradora necesaria de la actual situación de España porque en ella recae la otra mitad de la responsabilidad por haber construido este régimen escandaloso.

Porque aunque lo digan los artículos 1 y 9 de la Constitución, España no es un Estado de Derecho, puesto que los poderes públicos incumplen las leyes continuamente.

Aunque la defina y regule la Constitución, en España no hay división de poderes, pues la designación de quienes ejercerán los tres proviene de una misma fuente: los partidos.

Aunque lo proclame el artículo 117, los jueces y magistrados no están sometidos únicamente al imperio de la ley, sino también a la disciplina de los partidos que los nombraron.

Aunque lo establezca el artículo 14, los españoles no son iguales ante la ley, sino que ésta se les aplicará según cuál sea su ideología y la de sus juzgadores.

Y aunque lo afirme el artículo 2, la Constitución no garantiza la indisolubilidad de la nación, pues todo su título VIII está pensado para su suicidio.

Por todo ello, si España tiene todavía algún remedio, probablemente pase no por la reforma de una Constitución ya excesivamente gangrenada, sino por un cambio de régimen y por la desaparición de unos partidos que han demostrado durante demasiado tiempo que sólo sirven para velar por los intereses de los que de ellos viven y no por el bien común de los españoles.

(Véase el resto del artículo en http://elblogdejesuslainz.blogspot.com/2011/05/futuro-incierto.html)

6 comments:

el zurdo said...

Creo que vamos de manera irreversible a la desaparición de España (hoy sólo existente como escenario para el bandidaje partitocrático, el circo romano futbolero y el juego proxeneta con la UE, y escenario en el que dos regiones -Cataluña y País Vasco- se hallan unidas al desconcierto general tan sólo por el fino hilo del dinero -más honesta en su afán centrífugo la comunidad vasca que la camarilla catalana, en que la sociedad de a pie "pasa" más que refrenda, a diferencia de los euskaldunes, donde hay más sentimiento de comunión, resabio carlista probablemente-). Tal vez el modelo consumado con el centralismo borbónico esté ya agotado. Tal vez sería interesante pensar en el impepinable día después y recobrar la idea de LAS ESPAÑAS (que un servidor, para evitar susceptibilidades, optaría por llamar UNION IBERICA -Portugal incluida, por supuesto, y una Castilla por recuperar, más como motor espiritual, delibiano, introspectivo, punto de encuentro de todas las periferias, y no como coerción o excusa para nuevos chantajes secesionistas, pues sin una Castilla reconstituida no hay unión posible-) y sus engarces modernos, aquella Unión de Repúblicas Socialistas Ibéricas de Maurín o las propuestas federalistas autogestionarias del Partido Carlista, que, si en su momento fueron desechadas mayormente como utópicas, hoy son más cabales para quienes pueda dolernos una península rota en taifas que el caciquil y disfuncional Estado de las Autonomías (a cuya caótica apoteosis estamos llegando) o que cualquier españolismo unionista (por usar la jerga del Ulster) el cual, al margen de cualquier valoración moral, es sencillamente inviable en términos prácticos dados los mimbres hoy existentes.

Arsenio Bernal said...

Lúcido. ¿Acaso se puede ser otra cosa cuando pintan bastos de un modo tan descarado? Leí antes de este, el post de Jesús Sainz. Respiramos todos por la misma herida. O supuramos.
Sin embargo, no sería yo tan afable en la conclusión, señor Duque, más a tono estoy con el zurdo: "Creo que vamos de manera irreversible a la desaparición de España". Amén. Y a callar. Sea.

el zurdo said...

Hilando sobre lo que dije de la corrupción levantina (Cataluña, Valencia, Baleares) en la entrada con la foto de Lenin, creo más prioritario el poner toda la energía en un reencuentro con Portugal (potenciando los solapamientos que nos unen -Galicia, Extremadura, Huelva...- y tratando de vencer la desconfianza de nuestros vecinos hacia lo que consideran prepotencia nuestra -creo que no les falta razón-) y con el País Vasco (Navarra ya podemos considerarla parte de ello, habida cuenta de la volte face de la UPN de Miguel Sanz y de que un PP navarrista en plan numantino es inconcebible viendo la actual línea del PP vasco de Oyarzábal y Basagoiti) procurando recordar lo que les une a Castilla en términos de empatía y de vínculos históricos (cuando los vascos estaban en vanguardia dentro del concierto de las Españas como motor y no como sabotaje) y teniendo la mano abierta cuando el subidón independentista se consume y, pasando de reivindicativo a institucional, comience a remitir.

En el País Vasco puede haber barbarie y cerrazón alimentada por errores propios y del contrario, pero lo de Cataluña, Valencia y Baleares es mucho más hostil e inmoral. Es puro vampirismo y cleptocracia. Si hoy por hoy Cataluña consuma su separación, no derramaré una lágrima por ello (en esto me adhiero a César Vidal, que va en esa línea). Sí considero triste la ruptura inminente del País Vasco y la separación secular de Portugal y ahí apoyaré toda iniciativa que procure el reencuentro y la libre adhesión frente a estériles apelaciones tartarinescas a soluciones de fuerza que, aparte de ser responsables en parte de lo que hoy pasa (ETA nace del PNV pero también del franquismo -como efecto boomerang mimetizado por la crisis de Argelia-), no van a volver más allá del exabrupto y el desahogo verbal.

Jerónimo Molina said...

Y para acabar con los partidos el no votar.
Por otro lado, lo que está en peligro no es la "nación" (¿quién es Zapatero y quién Rajoy para poder tanto?), lo que se está despeñando es el Estado (la obra de Franco, con perdón), y eso es otra cosa y tiene otros remidos.

Jerónimo Molina said...

... y tiene otros REMEDIOS, quería decir.

el zurdo said...

http://blogs.libertaddigital.com/enigmas-del-11-m/la-doctrina-parot-9647/


Sobre la cuestión vasca, las soluciones expeditivas que se han planteado han sido (por orden cronológico):

a) conatos de paramilitarismo a lo unionistas del Ulster (voluntarismo de particulares con la ayuda de sectores de Interior refractarios a la dinámica de reforma/ruptura), caso del Batallón Vasco/Español o del Comando Víctor Legorburu (lo que el PSOE, en simplificación tendenciosa y mixtificadora, llamó la "guerra sucia de UCD")

b) golpismo duro (Girón, Tejero, Ynestrillas padre, García Carrés, ¿Milans? -aparte la aparatosidad de los tanques asomándose al Turia nunca he considerado a Milans en la misma onda nítidamente contrarreformista de los nombres citados- vinculado mayormente al francofalangismo de raimundistas y ex/combatientes -el piñarismo queda fuera, como quedó bien claro el 23F-) que, o bien es manipulado por el golpismo sucio (Armada, PSOE, "cama redonda de concentración nacional" con peceros sumándose a la juerga, por no citar instancias más altas... ) o bien es erradicado de tortuosas maneras (el regicidio que al parecer planeaba Ynestrillas para otoño del 85 quedará definitivamente desactivado con la muerte de éste por... ETA -¿en plan Bond, "al servicio secreto de SM"?- en una acción tan llena de interrogantes como la hipótesis del carrericidio con participación USA -hipótesis en la que creo cada día más, sobre todo tras el 11M-, el agujero negro del 11M -empezando por sus prolegómenos, las negociaciones de ZP con ETA previas a su llegada al poder- o el atentado a Isaías Carrasco que ETA regala al PSOE en 2008 para que gane las elecciones rebañando votos antiterroristas al PP -tal vez la acción más retorcida del postfranquismo junto con el faisanazo-)

c) el GAL (lo más paradójico es que, a pesar de ello, ETA siempre ha tratado al PSOE de manera distinta a como trató a AP, UCD o el PP en los últimos 90 y que, en parte, la guerra sucia se solapa con situaciones que parecen apuntar en otra dirección -la ya mentada muerte de Ynestrillas, las negociaciones de Argel, el regreso de "arrepentidos" como Yoyes... que contrastan en su confusión con la línea mucho más clara de Helmut Schmidt en su erradicación de la Baader/Meinhoff- y recuerda más al caso italiano -muerte de Aldo Moro- donde no se sabe qué es insurgencia y qué terrorismo de estado)

d) Aznar y su voluntad de luchar desde la legalidad y sin atajos contra ETA y su entorno, eficaz en parte y en parte autosaboteada por su política de concesiones respecto a Cataluña (al no asumir que, más allá de la violencia, el catalanismo y el vasquismo se realimentan, como ha quedado esplendorosamente claro en la etapa iniciada en marzo de 2004)


La única posibilidad de solución expeditiva pasaba por la creación de una comunidad españolista de autodefensa (en la línea unionista o sionista) que recibiese apoyo del Estado y no fuese tratada (salvo Aznar y algunos socialistas sueltos -Damborenea, por ejemplo, o los del Foro de Ermua-) como pied/noirs fuera de juego (hoy por hoy, el estatus oficial de los españolistas vascos -incluidos los marginados tras los cambios en el PP vasco desde 2008-). Esto, que pareció rebrotar a partir del 97 con la semana de movilización por la muerte de Miguel Angel Blanco y la sintonía entre Moncloa y víctimas del terrorismo, queda laminada, primero con la llegada de ZP, y cuatro años más tarde, con el cambio de línea del PP. Así que me reafirmo en mi comentario de más arriba: pensar en el día después (con voluntad de reunir lo que se está desuniendo y procurando que esa reunión sea libre y no impuesta -precisamente para evitar nuevos efectos boomerang y chantajes secesionistas-) es lo más positivo.