Sunday, March 31, 2013

Borges "cartonné"




A Borges lo vi una sola vez en persona y fue en el aeropuerto del Prat, donde por cierto en la sala de protocolo donde lo recibieron, aún no habían retirado los símbolos y emblemas – las cifras, que diría Valle-Inclán – del “régimen anterior”. Venía él con María Kodama y yo estaba con Enrique Badosa. Yo llevaba un tomavistas Super8 y conservo la película. Mi primera y única conversación con él fue algo después. Estaba yo en Ginebra cuando tuve noticia de que estaba en París, y gracias al uruguayo Ricardo Paseyro, el yerno de Supervielle, supe dónde paraba y allí que me presenté. No recuerdo el nombre del hotel, pero era uno en el que también había parado Oscar Wilde. El motivo de su viaje era la imposición de las insignias de la Legión de Honor por el Presidente Mitterrand. Llegado que fui al vestíbulo, apareció María Kodama, de blanco como siempre, para decirme que Borges no me podía recibir en su cuarto, invadido por un equipo de televisión que lo entrevistaba, pero que me quería hablar por teléfono. Poco antes mi amigo el librero Abelardo Linares le había llevado a Buenos Aires mi traducción de Os Lusiadas. El se excusó de no poder recibirme y yo me apresuré a felicitarlo por la distinción de que era objeto, y él me atajó: “En estos casos, yo me acuerdo de aquellos versos de Bartrina que dicen: En tiempos de las bárbaras naciones/ colgaban de la cruz a los ladrones,/ pero ahora en el siglo de las luces/ del pecho del ladrón cuelgan las cruces. Yo soy un ladrón, me siento ladrón con esta cruz al pecho.” Yo le dije: “Más ladrón que usted es el que se la cuelga, porque él, por tener, las tiene todas, hasta la Francisque, que se la colgó el Mariscal en los tiempos de Vichy.” No sé qué otros cumplidos nos cruzamos y dejé en manos de la Kodama un ejemplar de La idiotez de la inteligencia, que acababa de recibir y en el que citaba unos versos de Borges. Aún me resonaba el eco de su voz en el epigrama del poeta catalán cuando, hallándome en Roma, tropecé con el original italiano, nada menos que de Hugo Fóscolo, escrito a propósito de una cruz concedida a Vincenzo Monti: Nei tempi antichi, barbari e feroci,/ i ladri s’appendevano alle croci;/ ora, che siamo in tempi più leggiadri,/ s’appendono le croci in petto ai ladri.

Con María Kodama coincidí un par de veces en Ginebra y una de ellas fuimos a comer al restaurante italiano de Roberto. Cuando por fin se hizo realidad mi sueño de pisar Buenos Aires, encontré la efigie de cartón piedra de Borges en un banco de la Rural, donde estaba la Feria del Libro, e hice lo que hacen en España los turistas aficionados a los toros, que encargan un cartel con su exótico nombre entre los de las máximas figuras del momento. Voilà.


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Wednesday, March 27, 2013

Semana de Pasión

(La Gaceta, Domingo de Ramos, 24 de marzo de 2013)

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Monday, March 25, 2013

Centenario taurino

Sunday, March 24, 2013

Domingo de Ramos en plaza San Pedro

Saturday, March 23, 2013

San Patricio en Galicia

(La Gaceta, lunes 18 de marzo de 2013)

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Thursday, March 21, 2013

Idus de Marzo


Por designio de la Providencia, que es inescrutable, he pasado en Roma una semana, de miércoles a miércoles. El día que llegué, el 13, via Barcelona, estaba demasiado cansado para arrostrar la llovizna y el frío vespertino y me perdí la fumata blanca, pero el domingo 17 bajé del Janículo y Lungara adelante me planté en la plaza de San Pedro, donde aguanté a pie firme rodeado de argentinos cerca de hora y media hasta el primer Angelus de Su Santidad Francisco I. Un conocido mío que vive en Buenos Aires dice que lo que más le gusta de Italia es lo que en ella abundan los apellidos argentinos, y aunque sólo fuera por eso, y por la persona que a las doce se asomaba al balcón vaticano, debo decir que recibí la bendición Urbi et Orbi en olor de argentinidad.  Días después asistí a una rueda de prensa en la sede del Instituto Cervantes, que ahora está en plena Plaza Navona, en la que unos intervinientes ponían una nota de realismo frente a otros que confundían la realidad con el deseo. Y es que cuando alguien esgrimía  conceptos como el de  "revolución", que ya más que concepto es un lugar común, o como el más peligroso de "desacralización", otros recordaban que este nuevo pontífice coincidía con el pontífice dimisionario en que a la Iglesia había que "desmundanizarla" y que la pobreza que hay que socorrer no es tanto la material como la espiritual.  Yo, mero oyente, pensaba en eso que dice Nicolás Gómez Dávila de que lo que el Evangelio trata de remediar no es la situación económica del pobre sino la condición moral del rico.  También me acordé de Alejandro Llano cuando dice que los cuatro jinetes del Apocalipsis en nuestra época son el pacifismo, el feminismo, el ecologismo y el nacionalismo.  Dicho esto, paso la palabra a un argentino, a mi querido amigo el filósofo Alberto Buela, de quien extracto un comentario que encuentro a mi regreso de la Ciudad Eterna:

En cuanto a su perfil cultural es un jesuita formado en la época de plena ebullición del Concilio Vaticano II. Esto es, cuando comienza la decadencia de la orden. No recibe casi formación teológica sino mas bien sociológica de acuerdo con las pautas de la orden en ese momento. Así, el sacerdote no tenía que “hacer lo sagrado” sino “militar y activar políticamente”. Los jesuitas se transformaron en sociólogos más que curas. De ahí que la orden se vació en tan solo una década. Cuando el Padre Bergoglio fue provincial de la orden (1973/79) entregó el manejo de la Universidad jesuita del Salvador a los protestantes (Pablo Franco, Oclander et alii). Mientras él se dedicaba a asesorar espiritual y políticamente a la agrupación Guardia de Hierro, que vendría a ser una especie de sucursal argentina del Movimiento Comunione e Liberazione. Una agrupación político religiosa bicéfala, que era liberacionista en Argentina y conservadora en Italia.


Su elección como Pater inter pares, cuyo acróstico forma el término Papa, trajo tranquilidad a la curia vaticana porque Francisco es hijo de italianos por parte de madre y padre y es nacido y criado en Buenos Aires, esa mega ciudad que hiciera exclamar al medievalista Franco Cardini: la più grande città italiana del mondo. Es decir, estamos hablando de un “primo hermano, hermano” de los italianos. Al mismo tiempo, su vinculación simpatética (con el mismo pathos) con la comunidad judía argentina, la más numerosa después de la de Israel, le asegura al Vaticano que no habrá ningún sobresalto, “raigalmente católico,” por parte de Francisco. Hoy en Buenos Aires todos los rabinos y judíos sin excepción festejan su designación como Papa. Salvo el caso del periodista Horacio Verbitsky, difamador profesional y administrador de “los derechos humanos selectivos” del gobierno de Kirchner.

Como Arzobispo de Buenos Aires y como cardenal primado ha mostrado siempre una predilección por los pobres en la línea de Juan Pablo II y Ratzinger. Al mismo tiempo que comparte con ellos una cierta ortodoxia.



Y desde este lugar se opuso siempre al gobierno neoliberal de Menem y al socialdemócrata de los Kirchner. Con estos últimos su enfrentamiento ha sido y es muy fuerte, no tanto por razones ideológicas, no olvidemos que los dos se dicen progresistas, sino que se trata de dos personalidades (una profana y otra religiosa) que creen ser los auténticos intérpretes del pueblo.



¿Qué nos está permitido esperar? Que Francisco I siga la senda marcada por el Vaticano II, por Juan Pablo II y por Benedicto XVI sin mayores sobresaltos. La centralidad de la Iglesia seguirá siendo Roma pero su hija predilecta dejará de ser Europa para ser Iberoamérica, donde vive la mayor masa de católicos del mundo.



Hoy desde todos los centros de poder mundano, y los “analfabetos locuaces”(los periodistas) como sus agentes, piden que la Iglesia cambie en todo para terminar transformándose en una “religión política” más, como lo son el liberalismo, la socialdemocracia, el marxismo y los nacionalismos. Y lo lamentable es que el mundo católico acepta esto como una necesidad ineluctable. Olvidando que el cristianismo es, antes que nada, un saber de salvación y no un saber social.



¿Y lo sagrado, la sacralidad de la Iglesia, la actio sacra, la sed de sacralidad del pueblo, el retiro de Dios, el crepúsculo de la trascendencia?



¡Ah, no!, eso es pedirle demasiado a un Papa argentino.



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Tuesday, March 12, 2013

A la sombra del Cónclave


En una ocasión el poeta Luis Rosales, hablándome del magnum opus que se traía entre manos sobre Cervantes, me dijo que si los españoles somos “hijos de algo” es gracias a Cervantes y a Velázquez.  Esa lección me marcaría para siempre y fue con ocasión del centenario de Velázquez cuando tuve ocasión de desarrollarla, a la vez que de algún modo y salvadas las distancias intentaba pagar la deuda contraída con Italia, donde tuve la suerte de pasar como ellos dos  unos años inolvidables de ventura y provecho.  Aún residía en la Urbe cuando hablé en verso de don Miguel, y el cuadro no estaría completo si no hablara ahora en prosa de don Diego.

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Monday, March 11, 2013

In dubio contra reo

(La Gaceta, lunes 11 de marzo de 2013)

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Saturday, March 09, 2013

Centenario de un viaje

En la Real Academia Sevillana de Buenas Letras y con el patrocinio de la Fundación de Cultura Andaluza, se conmemoró el viernes 8 de marzo el centenario del viaje que el poeta Rainer Maria Rilke realizó a España con una auténtica lección magistral del jurista y literato don Antonio Pau Pedrón. No cabe resumir en pocas palabras la fuerza con la que el orador, que además es germanista, logró conjurar la figura y la obra del poeta. A mí me removió muchas cosas y me hizo remover algunos libros, entre cuyas páginas hallé estas versiones juveniles que acreditan lo antiguo de mi devoción.

                                           NACIMIENTO DE CRISTO




De no tener esa inocencia, ¿cómo hubiera podido

pasarte lo que hace ahora relucir la noche?

Mira, el Dios que rugía sobre los pueblos,

se hace manso y en ti desciende al mundo.



¿Es que lo imaginabas aun más grande?



¿Qué es la grandeza? Todas las medidas

que él tacha, cruza firme su destino.

No hay estrella que iguale su sendero.

Ya ves tú si son grandes estos reyes,



y depositan ante tu regazo



los tesoros que en más estima tienen

y a ti esta ofrenda puede que te asombre…:

Pero mira en los pliegues de tu ropa

y verás cómo él ya es lo más valioso.



Todo el ámbar traído desde lejos,



cada joya de oro y la especia aromática

que turba y embriaga los sentidos,

todo eso fue de breve duración

y al cabo causa de arrepentimiento.



En cambio (ya verás): El da alegría.

(Das Marien-Leben)




Día de Otoño


Señor, ya es hora. Fue muy largo el verano.

Lanza sobre el reloj de sol tu sombra

y suelta el viento por los campos.



Ordena madurar a los últimos frutos;

dales dos días más de Mediodía,

aprémialos a que cuajen e infunde

una última dulzura al vino generoso.



Quien hoy no tenga casa ya no la tendrá nunca.

Quien ahora esté solo lo estará para largo,

velará, leerá, escribirá largas cartas

e inquieto vagará de un lado a otro

por alamedas de hojas secas.





(Das Buch der Bilder)




Hazme guardián de tus distancias,


hazme oyente a la piedra,

abre de par en par mis ojos

a la soledad de tus mares;

déjame acompañar el curso de tus ríos

del griterío de ambas márgenes

al fragor hondo de la noche.



Mándame a tus desiertas posesiones,

por donde cruzan anchos vientos,

en donde grandes claustros como túnicas

se alzan sobre vidas no vividas.

Allí me sumaré a los peregrinos;

no habrá ya engaño que me aparte

de sus figuras y sus voces,

y tras un ciego anciano iré

por la senda que no conoce nadie.



(Libro de horas. III. Libro de la pobreza y de la muerte)

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Thursday, March 07, 2013

Duelo en Nueva Granada

Jueves 07 de marzo de 2013

Publicado en edición impresa




El mito que limpiará los errores de Chávez



Por Loris Zanatta
Para LA NACION



Cuando Gabriel García Márquez se encontró con Hugo Chávez por primera vez, se preguntó si sería un salvador o un caudillo cualquiera destinado a convertirse en déspota. Ahora que está muerto, hay quienes lloran la pérdida del salvador y quienes recuerdan con rabia al déspota. Entre los primeros, destaca la izquierda latinoamericana, huérfana de un líder de envergadura, pero enriquecida por un mito más. No toda la izquierda, en realidad: no la izquierda reformista, que después de un largo camino llegó a reconocer que el Estado de Derecho es el mejor resguardo para la libertad y las razones de todos, especialmente de los más débiles; sí, en cambio, destaca la izquierda populista, o nacional, que tiene una idea mágica, casi religiosa, y ve en ella la vertiente que separa el infierno del paraíso, la salvación de la condena, la verdad del error.



El mito de Chávez tiene la ventaja de todos los mitos: la pureza, la limpieza, la perfección, la coherencia con el ideal. No importa que el mito se corresponda con la realidad: anda por su camino, cumple funciones que ninguna mancha corrompe. Y el mito de Chávez será sin duda más perfecto que su gobierno muy imperfecto. Porque digámoslo: Chávez fue un campeón en ganar elecciones, en seducir pueblos, en contar historias. Pero como gobernante se alista entre los malos y aun pésimos. Y no tanto por su descarado autoritarismo, por su gozo en manejar el poder de forma arbitraria sino mucho más por el derroche grosero de recursos, por la falta de previsión, por el desprecio de la institucionalidad, por la ineficiencia crónica de su administración. El mito vendrá a sanear todo eso, dejando su figura sin sombras.



Este tipo de liderazgos, sin embargo, no dejan de ser trampas para la izquierda populista. A través de ellos, piensa esa izquierda, puede esquivar el "triste" destino de la izquierda reformista. Vale decir, el destino de constitucionalizarse, de aceptar límites legales y políticos, ideológicos y morales. Al hacerlo, la izquierda reformista piensa en reformar, mejorar, gobernar. Y acepta la hipótesis legítima de perder. No es éste el destino que el mito de Chávez, tan evocativo del mito de Evita, le depara a la izquierda populista. Ese mito, en efecto, tiene como horizonte la resurrección, la revolución. El líder populista no reforma: refunda. Es el salvador. ¿Y cómo va a perder el poder el salvador? ¿Cómo lo va a compartir, a limitar?



Así es que, cuando el mito toma el poder, como le ocurrió a Chávez por largos años, su mística de salvación lo lleva a monopolizar el poder. En nombre de su pueblo -o sea, de la mayoría- y de la revolución. Es precisamente entonces cuando surge la paradoja, entre cómica y dramática, con la que choca la izquierda populista. Al rechazar el espíritu -y a menudo la letra- del constitucionalismo liberal, y al hacerse dueña de todo el poder, deja de ser tal, es decir, deja de ser izquierda.



Hablar de derecha y de izquierda, en efecto, tiene sentido -y mucho- dentro de un sistema pluralista, donde las fuerzas compiten sobre temas que definen esas identidades históricas: distribución de la riqueza, derechos civiles, políticas públicas, impuestos e inversiones. Etcétera. Pero donde la izquierda populista lo absorbe todo, como ocurrió con el experimento de Chávez, le toca jugar todos los roles al mismo tiempo: ser gobierno y oposición, fuerza de orden y de revolución, de estabilidad y de movimiento. Es entonces cuando pierde sentido la división entre izquierda y derecha, y la dinámica que se impone es la que divide quién tiene todo el poder y quién está del todo excluido. De forma muy primaria, muy primitiva.



Al final del recorrido de la izquierda populista enquistada en el poder, nos encontramos con los conocidos y maniqueos opuestos: pueblo-antipueblo, nación-antinación, amigos-enemigos. Y en el medio un desierto institucional, un cementerio donde el primer muerto es la confianza de los ciudadanos en una institución en la que todos puedan confiar gracias a su neutralidad y a su prestigio. Así le pasó a Chávez, y antes que a él a muchos otros: en sus casos, el salvador se transformó en déspota con la excusa de salvar. No había oposición entre los dos caminos imaginados por García Márquez.



© LA NACION.

Por la sensibilidad del tema, esta nota está cerrada a comentarios.

(Me abstengo, pues, de comentarios y me limitaré a algunas ilustraciones de un pintor de la zona afín al ilustre difunto que gloria haya)






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Wednesday, March 06, 2013

Fumata bianca


Diario de Cádiz, martes, 26 de abril de 2005, 20:20






                                                            francisco bejarano





                                                       Benedicto XVI




CON el envalentonamiento del Islam y la usurpación por los partidos políticos de la izquierda residual europea, permisiva y tolerante, del espacio propio de las religiones, se ha alzado el buen sentido de la eternidad de la Iglesia y se ha tenido en cuenta la recomendación ignaciana: "En tiempo de tribulación, no haya mudanza". Se han decepcionado los hombres de poca fe: curas abarraganados, mujeres por el sacerdocio, movimientos de liberación sexual, iconoclastia feísta, moral laxa, solidaridad de oenegé politizada y ética superficial, y todo aquello que ni siquiera necesita de un esfuerzo para convertirse en virtud. Claman por una Iglesia plural, como si no lo hubiera sido siempre, desde su fundación, expresión eufemística que quiere decir Iglesia divisible. Propugnan la defensa de la parte de esa pluralidad que le conviene a cada uno y no en lo que de común hay en lo doctrinal para mantener la unidad de lo cristiano universal.



A los que quisieran ver a la Iglesia desmembrada en pequeñas sectas manipuladoras e irreconciliables no les ha gustado el nuevo Papa. La elección de Benedicto XVI es un revés para la descomposición de la Iglesia, una contrariedad para los pescadores en río revuelto. En ese sentido la izquierda capitalista y neoconservadora es mucho peor que la extrema derecha tradicional. Cuando a Franco, que había recomendado a los cardenales españoles que le quisieron hacer caso que no votaran al cardenal Montini, le dijeron: "Excelencia: Montini, Papa", contestó: "Ya no es Montini: es el Papa". A la izquierda aferrada al pasado y envidiosa del poder bimelinario de la Iglesia, le cuesta trabajo aceptar resultados que no avalen los disparates políticos sostenidos en contra de la propia naturaleza, como la igualdad de los sexos y los matrimonios homosexuales, o aquellas cuestiones objetivamente anecdóticas pero que crean graves problemas morales en las personas, como pueda ser la eutanasia o el aborto. Repito: no haya mudanza.



Muchos jóvenes no habían visto nunca la belleza y la solemnidad de la liturgia a la muerte de un Papa y la elección de otro. Creían que la Iglesia era débil, como el bajo clero acomplejado, y fea como las sacristías de las parroquias. La muerte de un Papa tan notable como Juan Pablo II y la elección de Benedicto XVI habrá llamado la atención de muchos jóvenes y ha puesto incómodos a los altos cargos políticos de la retroprogresía anquilosada en el tardofranquismo. Y debe haber sido una advertencia para el Islam chulesco y sangriento, para los nacionalismos delincuentes. Occidente no es débil y con Benedicto XVI lo será menos.



Los católicos por bautismo, por educación, por tradición, por civilización, por voluntad y por destino, aunque no lo sean por fe, percibieron al aparecer el nuevo Papa que más de dos mil años de pensamiento y de cultura salían al balcón, más de dos milenios de arte y de fe, de modelo de vida y de altura espiritual.

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Tuesday, March 05, 2013

Con Velázquez en Roma

Monday, March 04, 2013

Cuaresma musical

Dona nobis pacem    Misa de la Coronación en do mayor


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Sunday, March 03, 2013

Palmenta Barí

(La Gaceta, domingo 3 de marzo de 2013)

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Saturday, March 02, 2013

Gran entrevista

AMÉRIQUE HISPANIQUE : LA LONGUE MARCHE VERS L’UNITÉ (1833-2013)


Une version abrégée de cet entretien avec Alberto Buela a été publiée dans La NRH, nº 65, mars-avril 2013

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