Saturday, November 29, 2008

El 28 de noviembre en la bodega de los Apóstoles


Thanksgiving
Conocí un inglés muy viajero que había vivido en Estados Unidos, en un pueblecito del Midwest, donde pasó el último jueves de noviembre y fue invitado a cenar el consabido pavo trufado con salsa de arándanos. La dueña de la casa le preguntó si en el Old Country, o sea, en Inglaterra, no celebraban Thanksgiving, el Día de Acción de Gracias, y él contestó:
- ¡Oh, sí! ¡Claro que lo celebramos! ¡El 4 de julio!
No sé si la anfitriona captó la ironía de la respuesta, pero en el más benévolo de los casos se diría para sus adentros, si es que había leído a Oscar Wilde, que Inglaterra y Estados Unidos lo tienen todo en común, menos una cosa: el idioma.
Cada pueblo da las gracias a Dios por motivos distintos, y ayer jueves hube de participar en ese rito en casa de unos amigos de Ultramar. Los motivos míos para dar gracias al Altísimo hoy viernes son los de estar esta noche en una bodega jerezana de la solera de González Byass para rendir homenaje a su fundador, don Manuel María González Ángel.
Mi primer contacto con la familia González fue, caso curioso, en Inglaterra, y es que mi sino es ir de un sitio a otro por el camino más largo. Yo he ido por vez primera de Sevilla a Granada pasando por Puebla de los Angeles y de Manila a Acapulco como aquel que dice por la ruta de la seda. Pues bien, la primera persona de la familia González a quien yo conocí fue un biznieto de don Manuel María, el reverendo Alfred Newman Gilbey, hijo de su nieta María Victorina de Isasi, capellán católico de la Universidad de Cambridge con sede en la Fisher House. Yo acababa de llegar a Cambridge casi directamente de San Fernando, donde había empezado las prácticas de oficial de complemento de la Milicia Naval Universitaria en el Tercio Sur de Infantería de Marina, y no dejó de sorprenderme gratamente el empleo por aquel clérigo tan británico de modismos de la provincia de Cádiz que me recuperaban el mundo que acababa de dejar atrás. Nadie que no fuera de Cádiz o de su entorno inmediato me habría dicho al despedirme la primera vez: “Deje que le acompañe a la casapuerta”.
Muchos años habrían de pasar hasta que los azares de la existencia me relacionaran con otros miembros de la familia, y lo que a ello dio pie fue el encargo que se me hizo de escribir un libro sobre Doñana. Fue en Doñana, en el Lomo del Grullo, donde conocí a Mauricio y a través de él, ya en Jerez, a su padre, al legendario Tío Manolo, que tanto me ayudaron en mis primeros pasos por aquel rincón, no menos legendario, de la geografía española. De su mano tuve por vez primera acceso a la bodega, a la que luego he vuelto en incontables ocasiones, sumamente gratas para mí. Yo lo he pasado siempre tan bien en la provincia de Cádiz que más de una vez he hecho mía aquella ocurrencia misoneísta de Villalón de las dos partes en que se divide el mundo.
Precisamente en la bodega de González Byass he dejado constancia en una bota de mi concepto de la felicidad, cifrada en esa media botella de fino que todo gaditano bien nacido se toma a media mañana.
Estas dinastías de creadores y de fundadores son tan fértiles en empresas, que siempre sorprenden. La Iglesia, la viticultura, la ornitología se han ilustrado con nombres de la estirpe de don Manuel María que, en su fecundidad renovadora, nos lleva a la cronista del patriarca fundador, con méritos tan acreditados en la literatura. Hablo de la autora del libro que presentamos, de Begoña García González-Gordon, cronista de su familia desde que nos sorprendiera y deslumbrara con Las niñas del Altillo.
Hay que decir y lo digo con envidia, que Begoña es una privilegiada de las letras, ya que es el producto de un ambiente ilustrado – no hay que remontarse mucho para admirarse ante las composiciones florales de su madre María Dacia o ante las ilustraciones de su prima Bibiana – sino que además ha tenido a su disposición el maravilloso archivo de la bodega que manos previsoras, conscientes de la importancia de la empresa, no sólo para la industria, sino para la cultura de la ciudad, han ido formando a lo largo de cuatro o cinco generaciones. Esos archiveros le han suministrado el material que ella – igual que su madre hace con las flores secas del otoño - ha tenido el arte de organizar en un ameno relato que, a la vez que historia de familia, es historia de Jerez e historia de España.
Reproduce Begoña un fragmento del discurso de don Manuel María a sus empleados en 1882, que da una idea exacta del espíritu con que el tatarabuelo de su madre acometió su empresa a mediados del siglo XIX. Dice así:
Yo empecé mi negocio de extracción de vinos sin capital, y lo que era consiguiente: con limitadísimo y vacilante crédito, y con otras grandes dificultades por delante; pero a la vez con inmenso entusiasmo, nacido en parte del placer que experimentaba, joven aún y falto de recursos, en ocupar gente, y de la risueña esperanza de que cada día ocuparía más y que muchas vivirían a mi lado.
Cuando don Manuel María pronunciaba estas palabras, la bodega, fundada por él en 1835, a los 23 años edad, llevaba ya cerca de medio siglo en funcionamiento y en él su fundador había probado con creces que ese entusiasmo y ese placer que experimentaba…en ocupar gente no eran una figura retórica, ya que los que lo escuchaban en aquel momento representaban a muchas familias jerezanas que por la vía del trabajo habían pasado a formar parte de la gran familia que ya era la bodega.
Las diez primeras botas que colocó el joven sanluqueño Manuel María, empleado en un escritorio gaditano, fueron a parar precisamente a Inglaterra, y fue la exportación de vinos a Inglaterra la actividad principal durante todo el siglo XIX de la casa González y Dubosc, que así se llamaba por el amigo que González Angel, o González Peña como era más conocido, tenía en Londres y que fue el primer viajante de sus vinos. No es que González fuera el primer exportador a las Islas Británicas. Lo que es wine merchants no faltaban en Londres ni extractores y exportadores en Jerez, pero el recién llegado logró abrirse camino entre ellos hasta alcanzar la preeminencia, hasta el punto que uno de ellos, y no de los más flojos, Robert Blake Byass, el armador por cierto del Brilliant, el barco que llevó las primeras diez botas a Inglaterra, estuvo porfiando cuatro lustros por asociarse con él, cosa que sólo consiguió unos seis años antes de la muerte de Dubosc, a los dos años de la cual González y Dubosc pasó a denominarse González Byass.
Todas estas cosas y muchas más las cuenta Begoña en un relato cuyos capítulos son las distintas bodegas que integran el gran conjunto actual que engloba varias pintorescas calles del antiguo Jerez. Cada una de ellas es una tentación para el comediógrafo como el archivo de la Casa lo es para el novelista, y Begoña hace de esos recursos un uso maravilloso, en el que no rehuye la relación de pormenores técnicos de la industria y su sistema de financiación. Si alguna vez no puede remediar hacer alguna concesión a la mentalidad de los tiempos que corren, el prólogo de don Manuel Olivencia no deja una I sin punto ni un cabo por atar. Es más, aparte de hacer un resumen esencial de la obra, Olivencia nos da una lección magistral sobre la idea de empresa que profesaba don Manuel María y sobre la obra social que con ella hizo en su tiempo. González Angel fue un cristiano consecuente que, aunque no hubiera leído la Summa Theologica estaba plenamente penetrado de su doctrina, y a este respecto no puedo por menos que invocar a un pensador reaccionario – el colombiano Nicolás Gómez Dávila – cuando dice que: “Lo que preocupa al Cristo de los Evangelios no es la situación económica del pobre, sino la condición moral del rico.” Don Manuel María tuvo una muerte ejemplar, rodeado de los suyos y besando un crucifijo, una muerte de la que su hijo Ricardito nos da una relación emocionante en los fragmentos de una carta a su mujer, a la sazón en Inglaterra, que Begoña reproduce en el libro.
Debo confesar que Ricardito es uno de los personajes que más me intrigan en este novelesco retrato de familia. (No deja de ser curiosa la importancia que en esta etopeya de don Manuel María tienen personajes que a primera vista parecen secundarios, como por ejemplo, un tío materno del fundador, el célebre tío Pepe, cuyas cualidades de catador tanto beneficiarían a su sobrino y a quien se debió que se exportara a Inglaterra por vez primera un fino very very pale de gran calidad que se acababa de obtener y que no tardó en ocupar un puesto de honor entre los olorosos y amontillados a que tan aficionados eran los súbditos de Su Graciosa Majestad.) Ricardito es el menor de los hijos del fundador y no parece que en él la familia pusiera grandes esperanzas. De hecho, don Manuel María, que tan bien sabía conocer a la gente que lo rodeaba, tampoco confió en su mayorazgo, Manuel Críspulo, que llegaría a arruinarse, como en cambio confiaba en el segundón, Pedro Nolasco, su digno sucesor al frente de la empresa y de la dinastía. La idea que yo tengo de Ricardito es la de un señor un tanto excéntrico y maniático que en la casa paterna de la Tonelería, que le tocó en herencia, se dedicaba a dar cuerda a los relojes que coleccionaba. Luego, cuando leo la carta que escribe al morir su padre, mi opinión cambia por completo y no sé si admirar más sus principios, su formación, su sensibilidad o la inteligencia con que da cuenta del trance por el que pasa su padre, cuya muerte está a la altura de lo que había sido su vida.
Otras hijas que me intrigan o atraen por motivos distintos son su primogénita Victorina y Josefa, la tercera, vinculadas ambas con ese Altillo que me hizo conocer a Begoña. Un hijo de Josefa, casada con el anglobilbaino don Ricardo. de la Quintana, Cristóbal de la Quintana, Cristobita, luego Cris a secas, fue quien puso la primera piedra de esa casa de nueva planta construida al gusto británico de la época y quien, al casarse con su prima hermana Margara González Gordon, engendró a las siete “niñas” que harían de la casa y la finca un enclave inglés que nada tenía que envidiar a Gibraltar o Riotinto. En el comedor de esa casa contrajeron matrimonio María Victorina de Isasi, hija de Victorina González Soto, y Newman Gilbey, los padres del Monsignor a quien conocí en Cambridge y visité un par de veces memorables en su retiro del Travellers’ Club de Pall Mall.
Alguna vez me lo encontraba por las calles de Cambridge y nos saludábamos. El, que en la Fisher House iba siempre de sotana con la trencilla roja en el cuello de prelado doméstico de Su Santidad, vestía de calle con levita negra y pantalón ceñido con polainas y un chambergo negro bajo el que asomaban unas patillas de boca de hacha. Yo le encontraba cierto parecido físico a un actor de carácter de la época que se llamaba Jesús Tordesillas y que a su vez se daba cierto aire a Pemán; más tarde, sus modales y su indumentaria me harían identificarlo con el viejo actor de carácter británico Ernest Thesiger, sobre todo en las dos películas en las que toma ginebra y dice I only drink gin. Alfred Gilbey, biznieto de don Manuel María, era de familia de vinateros; sin embargo, más que al vino, el apellido Gilbey se asocia a la ginebra y, aunque Monsignor abominaba de esta bebida que para él tenía connotaciones tabernarias, cada vez que yo veía a Thesiger como Doctor Pretorius o Horace Femm escanciar y ponderar la ginebra, no podía menos de representarme a Monsignor en su traje de clergyman anunciando el producto al que su familia paterna debía su fortuna.
Lo que Alfred Gilbey siempre tenía a mano en cambio era jerez u oporto, con el que, según la hora, nunca dejaba de obsequiar a sus visitantes. Hombre chapado a la antigua, no sólo en su indumentaria, sino en sus modales, era un magnífico anfitrión, que ya es decir en una Universidad en que no había don, como allá se llama a los docentes, que no practicara las reglas de la más exquisita hospitalidad. Y esa hospitalidad era exquisita porque su primer acto era una copa de oporto o de jerez, de jerez amontillado o abocado, al gusto británico, sin el que no hay una civilización digna de ese nombre. Ahí sí que Alfred Gilbey hacía publicidad a otra rama de la familia, a los González Gordon, de la casa González Byass. A los ingleses se les ha podido acusar de no saber comer. De ellos decía Voltaire que tienen muchas maneras de adorar a Dios y una sola de comer la carne. Lo que nadie puede reprocharles en cambio es no saber beber, porque como se sabe beber en Inglaterra sólo se bebe en Jerez de la Frontera. Tampoco debieron de ser malos catacaldos Hilaire Belloc. G.K. Chesterton, Evelyn Waugh y otros ilustres huéspedes de Alfred Gilbey que desfilaron por su comedor con retratos de Estuardos colgados en los severos entrepaños.
Yo llegué a visitarlo un par de veces en el Travellers’ Club, donde pasó los últimos años de su vida, jubilado de la Fisher House por el Concilio Vaticano y de Cambridge por el feminismo. La primera fue en enero de 1988, a raíz de que una hija mía se casara en Wapping en una iglesia anglicana, y eso que ambos contrayentes eran católicos romanos. Como yo sabía además que él tenía autorización del ordinario para decir misa diaria en latín en una parroquia de barrio, me apresuré a tranquilizarlo diciéndole que, gracias a esa ocurrencia de los jóvenes contrayentes, yo había podido disfrutar de una ceremonia idéntica a las de la Santa Madre Iglesia antes de que el Concilio se cargara la liturgia. Y tanto. Como que los sacerdotes que oficiaron no tardarían en dar el paso y someterse a la férula de aquél a quien aún con todo respeto no era para ellos más que el “Obispo de Roma”. Uno de sus motivos fue la decisión de Lambeth House de ordenar sacerdotisas y proclamar obispas. También le dije que otra hija mía era monja, y él nos propuso a Sally y a mí subir al oratorio que se había montado en un cuarto trastero del Club, destinado en tiempos a guardar las maletas de los socios, para decir una oración por ella y por su hermana la recién casada. El nos precedió ayudándose para subir del pasamanos de la escalera.
La segunda fue en marzo de 1994. Iba yo camino de San Petersburgo, pero un problema con la fecha del visado ruso me retuvo veinticuatro horas en Londres. Pasaba por Piccadilly Street con Natalia Stucley, recientemente desaparecida, y entramos a la librería Hatchard’s. Encima de un montón de novedades me veo un libro de Albert Gilbey con su fotografía en la portada apoyado en un paraguas y tocado de su negro chambergo, más maltratado que él por el paso de los años. Le pregunté al dependiente si el autor vivía aún en el Travellers’ y me dijo que sí, y Natalia me propuso que sería divertido ir a visitarlo. Nos recibió con su cortesía de siempre y me dedicó el libro, un libro que atesoro: The commonplace book of Monsignor A. N. Gilbey. Estaba ilusionadísimo con venir a Jerez en primavera para festejar en familia su 93 cumpleaños. Ya sabemos por su sobrina Begoña que lo primero que hacía era ir al Altillo y arrodillarse en el comedor donde se casaron sus padres para dar gracias a Dios por el regalo que con ellos le había hecho.
Un día en el Travellers’ (debo la anécdota a su sobrino Mauricio González), Monsignor subía penosamente las escaleras que conducían a su oratorio del antiguo cuarto de maletas, cuando una señora que bajaba se detuvo a su altura y le dijo:
- I have been told that we were born the same year.
Monsignor, encorvado por los años y el reuma, contestó sin levantar la cabeza:
- The only woman of my age in the whole country is the Queen Mother.
- Well, I happen to be the Queen Mother.
Ahora sí que Monsignor, agarrado al pasamanos y apoyado en un bastón, levantó la cabeza para ver a la Reina Madre, tan aficionada por cierto a la ginebra, que estaba en el Club con ocasión del baile de un regimiento del que era coronela.
. Quisiera con el nombre de Alfred Newman Gilbey cerrar el círculo de este homenaje a la memoria de su bisabuelo. Siempre volvemos al punto de partida, y el punto de partida mío en esta efeméride es Inglaterra, donde pasé uno de los años más simpáticos de mi juventud y donde empezó toda esta historia con la llegada en el Brilliant, de Mr Robert Blake Byass, de las primeras diez botas que exportó don Manuel María González Angel.

Labels: , ,

Thursday, November 27, 2008

Cruces

¡Campos de Extremadura!
¡Cortijos andaluces!
Una mano secreta desde la noche oscura
ha ordenado una siega satánica de cruces.


(José María Pemán. Poema de la Bestia y el Angel)

Labels: , ,

Opiniones ajenas, opiniones propias

Tuesday, November 25, 2008

1808-1908-2008

Véase Análisis Digital

Labels:

Sunday, November 23, 2008

Lecturas aconsejables

Tuesday, November 18, 2008

Según el color

Véase Análisis Digital

Labels:

Memoria histórica o el tiro por la culata

EXILADOS ESPAÑOLES
Escribe Rafael Girón Mantero
He leído con mucho interés el reportaje de este periódico el pasado viernes sobre el proyecto del gobierno de gastar 40 millones de euros en buscar descendientes de exilados españoles, para darles la nacionalidad española.
¿Es eso necesario.? Ese gasto en tiempos de crisis no tiene más explicación que la desesperación del Partido Socialista para conseguir votantes para las próximas elecciones, ya que están detectando que en España los van perdiendo y hay que buscarlos en el extranjero.
¿No sería más democrático facilitar el voto a los españoles residentes ausentes? Bien es verdad que desde el gobierno de la UCD, cuando se celebró el I Congreso Democrático de Asociaciones de Emigrantes en Europa, en el que se planteó esa cuestión, se ha avanzado mucho, pero todavía tiene sus dificultades: el retraso del correo, el costo del certificado, que después se devuelve y en algunos casos no llega, las distancias a los Consulados, la falta de información, el coste de los desplazamientos y los votos que no llegan.
Creo que hay muchos hijos y nietos de españoles exilados que están muy orgullosos de poseer la nacionalidad del país en que han nacido. He conocido a varios en el Reino Unido, que aunque sientan algo de cariño por España, se sienten muy orgullosos de ser británicos. ¿Vamos a gastar una pasta gansa en buscar posibles votantes.? Porque eso es lo que pretende el Partido Socialista, los emigrantes, los exilados, sus hijos, sus nietos, sus esposas, los inmigrantes y sus familias y así sucesivamente hasta engrasar el censo electoral con bocas agradecidas.
Voy a ahorrarle al gobierno algo de dinero dándole pista de un hijo de exilado, por si les puede interesar. Se trata de un hijo de Luis Portillo, poeta y filósofo salamanquino, amigo de Unamuno, que se exiló al Reino Unido al comienzo de la guerra civil. Pudo encontrar trabajo en la BBC en un programa para enseñar español y de allí saltó a profesor de universidad. Se casó con una británica y se afincó en ese país hasta su muerte, creo que a principio de los noventas. Su hijo Miguel podría ser un elegido para ofrecerle la nacionalidad española. Habla español correctamente (por supuesto inglés y que yo sepa, también francés, italiano y alemán), ha sido Ministro de Economía, de Trabajo y en el último mandato de Margaret Thatcher, Ministro de Defensa. Actualmente sigue en política como Miembro del Parlamento por el distrito de Chelsea en Londres.
Después de todo no ceo que al Partido Socialista le interese ofrecerle la nacionalidad española porque conociéndole personalmente y dada su trayectoria política, no creo que nunca fuera a votar a los socialistas.

Rafael Girón Mantero, 29365826-R
Higuera de la Sierra. Publicado en ABC el 18-11-08

Labels: ,

Monday, November 17, 2008

Presentación jerezana

El viernes 28 de noviembre se presenta en la Bodega González Byass el libro Un paseo por González Byass del que es autora la retataranieta del protagonista Begoña García González-Gordon. Prólogo del Excmo Sr. Don Manuel Olivencia. (Pinchar en el tarjetón)

Labels: ,

Friday, November 14, 2008

Más sobre "Crónicas extravagantes"

El próximo lunes día 17 de noviembre, a las 5 de la tarde, entrevista en la COPE ("La tarde con Cristina"), y hoy reseña de Carmelo López -Arias en
El Semanal Digital

Labels: ,

Wednesday, November 12, 2008

Pío Moa y Stanley Payne

Dieter Brandau los entrevista en Libertad Digital

Labels: ,

Tuesday, November 11, 2008

Proezas aeronáuticas

Véase Análisis Digital

Labels:

Dos en una

Entrevistas de Fernando de Haro en Popular TV el 1o de noviembre con Stanley Payne y a continuación con Aquilino Duque

Labels: ,

Sunday, November 09, 2008

Memoria histórica

Hace años, a mediados de los 80, pasé por Cabra y aún estaba en pie la Cruz de los Caídos y las víctimas del bombardeo eran por lo menos 300, el doble de Guernica. En el Guernica de Picasso sólo hay un muerto y es por asta de toro: Ignacio Sánchez Mejías.

9 Noviembre 08 - César VIDAL El 7 de noviembre de 1938, hace esta semana setenta años, la actividad bélica en España se centraba en la batalla del Ebro. Sin embargo, sin relación alguna con aquella terrible lucha, un destacamento de la aviación republicana se encaminó hacia la población cordobesa de Cabra. Su intención no era atacar un objetivo militar sino descargar su ira sobre una población indefensa. De las bombas lanzadas por la aviación republicana, en aquella misión carente de justificación, una cayó sobre el mercado de abastos causando la muerte a mujeres, ancianos y niños. Cuando los aviones republicanos se retiraron, dejaron tras de sí algo más de un centenar de cadáveres, es decir, una cifra de víctimas similar a la de Guernica. Pero Cabra no tuvo un Picasso que la pintara ni tampoco el mando nacional, ocupado sobre todo en ganar la guerra, utilizó propagandísticamente aquel centenar de muertos. Hoy son contados los españoles que saben lo que, hace> setenta años, sucedió en Cabra, pero lo peor no es su ignorancia sino el esfuerzo consciente para que siga existiendo. Por ejemplo, a diferencia de Ibarreche con Guernica, Manuel Chaves, hijo de un militar franquista, no ha recordado a las víctimas ni tampoco ha exigido que Rusia pidiera perdón por proporcionar los aparatos que realizaron aquella misión. Tampoco ninguno de esos propagandistas disfrazados de historiadores ha recordado que, a diferencia de Guernica, Cabra no tenía una fábrica de armas ni estaba en la zona del frente en medio de una ofensiva que explica el bombardeo. Tampoco, a pesar de que han pasado siete décadas, ningún pintor, ningún escritor, ningún escultor ha decidido levantar un recuerdo artístico a las víctimas del bombardeo republicano de Cabra. Tampoco las televisiones extranjeras han aparecido por Cabra para escuchar los testimonios, reales o supuestos, de los egabrenses. Tampoco se ha proyectado en ninguna cadena un documental que recuerde aquel acto de barbarie que carecía de justificación militar. Mucho menos se ha execrado al doctor Negrín, socialista y primer ministro, que sujetaba las riendas entonces del bando frentepopulista. Ni siquiera, a pesar de haber nacido en Cabra, la antigua ministra de cultura, Carmen Calvo ha recordado a aquellas víctimas a muchos de cuyos descendientes debe, sin duda alguna, conocer. Y es que, por enésima vez, ha quedado de manifiesto lo que es la mal llamada «memoria histórica». Sólo el raquitismo intelectual de la izquierda y de los nacionalismos, el deseo de quedarse con importantes raciones del presupuesto con cualquier pretexto y la necesidad de agitar el odio para enfrentarse con un PP que presentaba una mejor gestión política y económica acabó llevando a una alianza nacional-socialista cuya finalidad era volver a abrir heridas de antaño y condenar a la muerte civil a la mitad de España. Para la izquierda y los nacionalismos no se trata de recordar - ¡cuánto desearían muchos que se olvidara el bando en que combatieron sus padres!- sino de crear una mentira propagandística impuesta sobre la población con todos los medios que, como siempre, pagará nuestro dinero. Millones de españoles, por el contrario, elevamos nuestras oraciones porque la alianza nacional-socialista no consiga reabrir las heridas de la guerra civil y recordamos a todos nuestros muertos, de un bando y de otro, por una razón o por otra, en el deseo de que España nunca vuelva a vivir un drama semejante.

Labels:

El lujo de una amistad

Tuesday, November 04, 2008

Damnatio memoriae

Véase Análisis Digital

Labels:

Monday, November 03, 2008

Homenatge a Xènius

El catalán, de ser una curiosidad anecdótica, ha pasado a ser un imperativo categórico.

Labels: , ,