Santa Inés, 21 de enero


Click for OptionsClick for Options

Víspera de Santa Inés

Agnes, mi dulce Inés, mi corderito,
flor crecida entre mármoles de la ciudad romana,
luz rosada que enciende los arcos de herradura,
nubecilla pinchada en los pináculos
de un viejo templo gótico,
arpa, rabel y crótalos con que despierta el día…
Debajo de tus párpados, ahora que te has dormido
aguardando tu fiesta, van surgiendo milagros:
carruseles girando, pajarillos que charlan, 
golondrinas que llevan los diamantes de un rey
mientras vibran las conchas, caballitos y estrellas
del mundo submarino mecidos por las olas
en tu pisapapeles filipino.
Mientras que no amanece, yo velo tu belleza
para espantar los sueños oscuros como nubes,
y pienso en otra Inés que en el siglo III
fue arrastrada por circos y prostíbulos
sin lograr que sus labios
mancharan la memoria del pescador de hombres.
Agnes, mi dulce Inés, mi corderito,
niña que serás siempre mi regalo de enero,
mi pan de desayuno en los patios azules.
Brillan las lanas nuevas como cuajada nieve
por los Valles del Tíber. Hoy han visto, otra vez,
sobre el palio de estreno brotar flores de sangre.
Vuelve Pedro cargando con la oveja perdida

Lutgardo García Díaz
                                                                       20 de enero de 2016



Comentarios

Entradas populares