Monday, October 28, 2013

Avisos preconstitucionales


Léase antiguo artículo de ABC reproducido ahora en La Gaceta

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Wednesday, October 23, 2013

Requiem nacional






A las víctimas del tráfico

Sois tantos ya que no tenéis ni nombre,
ni número, ni nada, y no sabéis
si la tierra que abonan vuestros restos
se va a seguir llamando en el ocaso
igual que se llamaba cuando en ella
volvía a amanecer.

Tenéis al menos el consuelo,
de que cuando uno cae se encienden muchas velas
en el asfalto, y se pintan de yeso
las palmas de las manos, y los pechos
antiheroicos florecen de lacitos azules.

Muertos sin gloria, sin más toques
de corneta ni salvas de ordenanza
que los puñados de monedas
que la ira de unos pocos
arroja contra los que deberían
regresar a las urnas
de donde dicen que salieron.

Vampiros, traficantes,
fulminarán enérgicas condenas
contra la Inquisición y el Holocausto,
asestarán al moro muerto
la lanzada ritual,
y tenderán la mano y brindarán
la mejilla del otro.
También las fieras tienen sus derechos.

Dormid tranquilos, nadie va a vengaros.
Recorrerán las calles imponentes
bandadas de pacíficas gallinas
suplicando a los zorros
paz, piedad y perdón.

¡Salve! O mejor dicho: ¡Requiem!
Muertos sin causa, bajas de una guerra
que oficialmente dicen que no existe,
en un país sin nombre
 que tiene por bandera un trapo en llamas.




                                                       


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Monday, October 21, 2013

Novedad en librerías



Véase nota de la agencia EFE 
  por Alfredo Valenzuela

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Saturday, October 19, 2013

Historias de familia

Véase entrevista de ADC en Diario de Sevilla

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Friday, October 18, 2013

La unidad de la patria




¡ABAJO ESPAÑA!

Sé de alguien que dejó de colaborar en un diario «bien pensante» porque se le ocurrió mandar un artículo sobre la anhelada unidad de las dos Españas, pero lo tituló «La unidad de la patria»

AL volver nuestro país, «este país», a la llamada «normalidad constitucional», hubo gentes que regresaron a él después de larga ausencia y otras que subieron vertiginosamente a cargos o puestos de responsabilidad. El regreso de los unos no se habría producido sin el retroceso de España ni el ascenso de los otros sin su descenso en todos los órdenes. Volvíamos así a los tiempos, que creímos pasados a la historia, en que gritar ¡Viva España! puede ser una imprudencia en algunos de los bantustanes y gritar ¡Arriba España! una provocación en todo el territorio del Estado. El que España pudiere ir para arriba es cosa que inquieta mucho a quienes saben que automáticamente irían para abajo; el que España recuperase su verticalidad pondría en evidencia la enanez de los que la han puesto a cuatro patas.
Hace años, viviendo yo en Roma, hablaba del exilio con un cronista madrileño con quien trabé una buena amistad y muchos de cuyos escritos sigo admirando. Faltaban aún tres o cuatro años para que faltara el Caudillo, y estábamos él y yo conformes en que ciertos exiliados se negaban a volver para no ver con sus propios ojos el progreso material de España bajo aquel régimen tan «retrógrado». A alguno que otro llegué a conocer que, cuando por fin volvió a disfrutar de los bienes de fortuna que Franco no se preocupó de confiscarle, le atribuía con toda la frescura del mundo a la democracia ésta el adelanto material que no tenía más remedio que notar el que comparase la España de finales de los 70 con la España de la segunda República. Como por otra parte en lo político y en lo moral habíamos retrocedido a aquellos tiempos republicanos, el personaje en cuestión consideraba archijustificado su retorno y se encontraba como pez en el agua.
En la ya incalificable televisión de entonces, una locutora entrevistaba a un caballero de blanca melena rizada que al parecer era uno de aquellos comandantes de inminente «reinserción», llamados los «úmedos», con los que el Gobierno se disponía a coronar la empresa de meter en cintura al Ejército franquista. La locutora examinaba de Constitución a este ciudadano y aprovechó la coyuntura para confesarle que ese artículo 8 que encomienda a las Fuerzas Armadas la salvaguardia de la unidad de la patria, la dejaba «bastante perpleja». El excomandante soslayó la delicada cuestión poniéndose a ponderar las virtudes de un guerrillero republicano llamado Quico Sabater a quien en tiempos remotos se había visto obligado a tener por enemigo. Sé de alguien que dejó de colaborar en un diario «bien pensante » porque se le ocurrió mandar un artículo sobre la anhelada unidad de las dos Españas, pero cometió la torpeza de dar a su escrito el título de «La unidad de la patria».
Los que, entonando la cantinela de la «reconciliación nacional», hacían mofa y befa de los mártires y los caídos, no tardarían en fomentar y subvencionar la minería necrófila de las fosas comunes en nombre de esa misma «reconciliación». Cuando yo era algo más rojo de lo que soy ahora, pero creía de buena fe en eso de la «reconciliación», conmemoré uno de los aniversarios de la muerte de Antonio Machado en Colliure con unos versos de los que no me arrepiento para nada y en los que venía a exhortar a cierto soldado laureado que nos hablara de paz, pero no de victoria. Y es que creía entonces, con la pobre Simone Weil, que hay que estar con la justicia, «esa fugitiva del campo del vencedor».
Recién desaparecido ese laureado soldado, a quien era inevitable que muchos españoles contemplaran desde su derrota militar, comprobé con desencanto que la retórica de la reconciliación era en realidad la retórica de la ruptura, una ruptura dirigida contra un pasado inmediato demasiado identificado con la unidad de España. También entonces recurrí a la poesía para preguntarle a España: ¿…quieres ser? Aún se lo sigo preguntando.
ABC (Sevilla) 
18 oct. 2013

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Monday, October 14, 2013

Buena muerte



Mártires

No fuisteis al encuentro de la muerte.
Fue la muerte
la que vino a buscaros, y el martirio
fue por añadidura.
¿Eran las mismas palmas las del Domingo aquel?
En el Huerto de Olivos toda España
sudaba sangre
y era un zarzal de espinas,
un foso, una cisterna, un muladar,
un túmulo de altares profanados,
un mar muerto de asfalto
rodeado de hachones como espadas flamígeras.
.
Salido apenas de la adolescencia
más de uno, para todos la vida
no era más que un tránsito,
de ahí que perdonárais con júbilo
a quien os lo abreviaba sin saber lo que hacía
cuando entre culatazos y blasfemias
os empujaba hacia la eternidad,
cuando a cada descarga se os abrían las nubes
contra el sol en espléndidos rompimientos de gloria.

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Sunday, October 13, 2013

Els altres cataláns

 "las barras de Catalunya sont sempre’ls puntals d’Espanya".

Véase Libertad Digital

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Friday, October 11, 2013

La vaca boja

Espanya ens roba.
Catalunya ens munya.
Temps era temps i era la vaca cega.
Io soc la vaca de la mala llet.
                            (Pere Quart)
                           

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Wednesday, October 09, 2013

La edad heroica




 ABC, lunes 7 de octubre de 2013

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